La expectación era máxima ayer en el Concello. Lo revelaba la presencia mediática y lo confirmaban las declaraciones políticas de los distintos grupos sobre el tema. Irisarri pedía, sonriente, disculpas a los periodistas al término de su comparecencia: «Siento diluir esto como un azucarillo, pero...», dejaba en el aire. Un «azucarillo» que ha durado tres días y medio, de los que el alcalde ha utilizado 48 horas para estudiar la legalidad de una solución que fue ofrecida desde el propio Arsenal Militar.
«Lo único que se va a hacer es coger la estatua de donde está, visible y la va a llevar a un almacén del propio Arsenal, trasladarla, taparla con un toldo y se acabó la historia. Así de sencillo. es una cosa que se hace en diez minutos, no tiene mayor aquel», resumió Irisarri. Para la oposición, sí lo tiene. Su afirmación de ahora «nos podemos seguir dedicando a los temas auténticamente importantes» se encontró de bruces con la crítica de Yolanda Díaz, de IU: «É unha falta de respecto. Para nós isto é importante», aseguró. Tampoco está de acuerdo con la medida: «Isto é varrer e meter o polvo debaixo da alfombra».
El hecho de que la orden de Defensa de retirar la estatua no haya llegado al Concello «no es que se haya perdido ningún papel en el registro». Para Irisarri, es «natural», puesto que la decisión responde a una solicitud del propio Concello y la estatua ya estaba en suelo militar.