Un tributo a los políticos originales

Luís A. Núñez

FERROL

Los concejales de la primera corporación democrática invitan a seguir su modelo en un Concello que estaba cargado de «ilusión», «cordialidad» y «diálogo»

24 nov 2009 . Actualizado a las 12:53 h.

Agradeciendo a la corporación actual la elección del momento preciso para devolver el favor a los primeros concejales de Narón, los de la corporación democrática de 1979. Así es como comenzó su discurso el que fue alcalde de ese equipo de veintiuna personas, Antonio Martínez Aneiros, porque «se esperamos máis...», argumentó. La mayoría tienen una edad ya avanzada, y muchos vecinos se los cruzarían por la calle sin saber lo que han hecho por ellos. Fue Xoán Gato Díaz, el alcalde hasta el año pasado, quien definió la corporación original como la del «traballo intenso», marcada por el «consenso», en la que, dijo, «discutíamos moito, pero non había crispación».

Fue la corporación, se apresuró a decir Rosario, Sari, Alabau, -entonces en la lista del Partido Comunista de Galicia y hoy en día concejala de Izquierda Unida en Ferrol- de la «ilusión», en la que «era a primeira vez que votaba a nosa xeración» en unas elecciones libres. Y eso les hizo confluir, coincidieron todos, en una situación «cordial» en una recién creada corporación que dio cabida al «diálogo entre partidos de derechas y de izquierdas», señaló como portavoz del PSG-EG Juan Dapena. También criticó este la situación actual para demandar «aquel brío que tenían los políticos que hecho en falta». Los precursores de la Democracia naronesa lanzaron así un tirón de orejas a las trifulcas políticas de hoy en día.

Siguiendo el orden de intervenciones, Severino Teijeiro, de la antigua UCD, agradeció «este día» al Concello de Narón por la oportunidad «de vernos cos antigos compañeiros», para luego despedirse con un «que sexades felices e duredes moitos anos».

«Traballar porque este pueblo saíra adiante» era la consigna que compartían todos ellos en una corporación, prosiguió Gato, «na que acabamos aprobando o plan de urbanismo por unanimidade».

Los recuerdos fueron innumerables, y un emocionado Martínez Aneiros cerró las intervenciones señalando que «estaremos todos conformes en que [la primera legislatura] foi tan rica que non deu tempo a rematar o programa. Era tal a ilusión de facer cousas que as persoas se viron desbordadas».

Sentenció que «aquela corporación soñou e deu a luz á criatura que é hoxe Narón». Y aunque hizo referencia a su salida de la política «sen paracaídas e sen colchón que mitigara o impacto», consideró «as feridas curadas» y demandó que «aquela ilusión e entusiasmo poden e deben volver» a la vida municipal de Narón.