El Banco do Tempo de Ferrol alcanza los 65 socios, personas que intercambian sus horas de ocio y conocimientos para aprender y realizar su aportación a la sociedad
23 nov 2009 . Actualizado a las 12:31 h.Son personas que están dispuestas a dar... y a recibir. Sesenta y cinco ferrolanos son los accionistas de un peculiar banco, el del tiempo, que ha llegado a los 65 socios con un sencillo sistema basado en la simbiosis: uno se ofrece, por ejemplo, a enseñar cocina casera, y pide a cambio recibir clases de diseño de páginas web, a cargo de otro de los miembros. Como este, decenas de ejemplos. Desde la profesora de inglés que se ofrece a dar clases a cambio de un paseo en moto hasta la señora que ofrece historias a cambio de un poco de compañía. El Concello de Ferrol puso en marcha hace un año un Banco do Tempo que en plena crisis ha resultado ser de lo más rentable y del que actualmente hacen uso personas desde los 18 a los 87 años.
Lo demuestra el creciente interés de los vecinos por participar en las actividades, cada vez más numerosas, unas 180, y diversas. Los ofrecimientos son de lo más variopinto. En el capítulo del haber: levantar el ánimo y hacer reír, cuidar perros durante viajes, montaje de muebles, desbrozar terrenos o asesoramiento en la declaración de la renta. En el del debe, es decir, las demandas, actividades también de todo tipo: afinación de canto, defensa personal, encuadernación o tango argentino, aunque también hay ofertas más elementales, como realizar la compra o las tareas domésticas.
Individuales y grupales
Los donantes y receptores se intercambian su tiempo con un talonario de horas que canjean en las actividades elegidas. Tras la experiencia del pasado curso, ahora el programa se ha retomado con fuerzas renovadas. Hay dos tipos de intercambios: los individuales -una persona realiza una tarea o actividad para otra, como en el caso de las tareas del hogar- y los grupales -en los que puede participar un grupo de la mano de uno que conduce la sesión-.
Este curso se han realizado ya varios intercambios particulares y uno colectivo, ayer, con una salida al monte para realizar recoger setas. Aprendieron a reconocerlas y cortarlas... y también a degustarlas, completando el día con una merienda con los ejemplares extraídos. En este banco, el lucro está prohibido y las ganancias se cifran solo en ahorro de tiempo y ganancia de conocimientos en una novedosa forma de entender el trabajo en beneficio de la comunidad, pero también en el propio. Como dice el eslogan de la campaña, En Ferrol, cambian os tempos.