El litoral de la comarca se encuentra plagado de edificaciones abandonadas que se han convertido en el objetivo de los vándalos, focos de basura y un peligro ciudadano
11 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En algún momento de libertinaje urbanístico fueron construidas y cumplieron su función durante años hasta que fueron abandonadas. Son construcciones situadas en primera línea de playa que arrastran desde hace tiempo un estado ruinoso.
El chiringuito de Campelo, en Meirás (Valdoviño), es de propiedad privada. Cuando sus dueños decidieron clausurarlo, los vándalos entraron a robar en varias ocasiones. Ya no tiene ventanas, acumula suciedad y luce numerosos grafitos. El Concello ha iniciado un expediente para declarar este inmueble en ruinas y que pueda ser derribado antes del próximo verano.
En un estado muy lamentable se encuentra también el edificio conocido como Siroco, que en su día albergó un bar con ese nombre, situado a la entrada de la playa de A Frouxeira. El inmueble, con el primer piso destartalado por completo, espera a que la demarcación de Costas resuelva su expropiación dentro del plan de regeneración del entorno dunar de dominio público marítimo-terrestre.
Cerca de la costa se situaron actividades hosteleras y también industriales. En Espasante, en concreto en la playa de La Concha, yacen los restos de tres antiguas fábricas de salazón conocidas con los nombres de Cantonal, Barquiñas y Piñeiros. La Xunta acaba de iniciar los trámites para incluirlas en el Inventario Xeral de Patrimonio Cultural de Galicia porque considera que «constitúen o expoñente dun pasado industrial moi afastado que merece ser conservado como testemuña histórica das actividades industriais derivadas do mar».
Colindante con la costa ortegana se encuentra la de Mañón. En Bares, junto a los acantilados, está abandonada desde 1991 una base americana conocida como la estación de Lorán. Costas ya manifestó en varias ocasiones su intención de demolerla, aunque el proceso se ha visto demorado durante bastante tiempo por la burocracia. Ahora que la base ya está en titularidad del Ministerio de Medio Ambiente, la demarcación estudia derribar el conjunto pero conservar algunas piezas como recuerdo de su actividad.
El observatorio militar de Monte Ventoso -el Concello de Ferrol lo intentó comprar sin éxito- o las antiguas baterías de Prioriño también acusan el paso del tiempo a solo unos metros del mar.