El pesquero cariñés naufragado el martes a quince millas de Cedeira fue reflotado ayer en Caneliñas con la ayuda de dos grandes grúas; hoy será remolcado hasta Oza
12 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Poco antes de las diez de la mañana de ayer unas quince personas tenían por delante la importante tarea de reflotar al barco cariñés Hermanos Landrove, que al naufragar el pasado martes a quince millas de Cedeira se llevó la vida de Andrés Landrove, el armador que esos días cubría las vacaciones del patrón.
El equipo, entre ellos varios buzos, logró devolver la posición normal del pesquero cerca de las dos de la tarde. Cuatro buzos se sumergieron horas antes para colocar las cadenas de acero que sostendrían el pesquero con la ayuda de dos grandes grúas, cada una capaz de levantar hasta 130 toneladas.
Después de varios preparativos, el barco dio la vuelta en apenas unos segundos. Aún sostenido, fue entonces cuando los buzos colocaron bombas de achique en el interior del pesquero, para después, ya por la tarde, comprobar la estabilidad del barco destensando las cadenas. Aún con el aparejo en su interior, el barco tendió a escorarse hacia estribor, por lo que los técnicos optaron por sacar las redes, que mojadas alcanzaban las diez toneladas.
Emplearon más de dos horas en hacerlo. A la tarea se sumaron familiares y amigos del armador fallecido, que decidieron acudir al puerto exterior de Ferrol para echar una mano en los trabajos. Sobre las siete de la tarde, la empresa encargada de las tareas, Maritime Global Services, soltó las cadenas de proa y mantuvo las de popa, aunque sin tensión. En ese momento el barco se sostenía por sí solo a pesar de estar un poco escorado hacia estribor. El Hermanos Landrove pasó la noche en Caneliñas bajo la vigilancia de personal de guardia. A las ocho de la mañana de hoy está previsto que una embarcación de A Coruña remolque el pesquero cariñés hasta el muelle coruñés de Oza. Allí permanecerá hasta el lunes, cuando comiencen las labores para reparar el motor y renovar el sistema electrónico. Serán los herederos de la embarcación quienes decidan si el pesquero vuelve a echarse a la mar.