El ferrolano ha cumplido su sueño y ahora es mecánico del equipo Campo Racing, que el año que viene correrá en las pistas de la fórmula I
01 sep 2009 . Actualizado a las 11:52 h.Jorge Martínez heredó su pasión por el motor de su padre, afición que comparte también con su hermano, y de la que ahora ha hecho su forma de vida tras titularse para ser mecánico de vehículos de carreras. Después de mucho trabajo y esfuerzo ha llegado a ser mecánico del prestigioso equipo de fórmula III Campo Racing, que el año que viene dará el gran salto a la fórmula I.
-¿Siempre supo que quería ser mecánico de vehículos?
-Sí, desde muy pequeño me encantó todo lo relacionado con las tripas de los aparatos de los coches y las motos. Cuanto era pequeño y me regalaban una moto de juguete o algo por el estilo yo jugaba un rato con ella, pero poco tiempo después, lo que quería era desmontarla y verla por dentro.
-¿Qué formación hace falta para ser mecánico de fórmula III?
-Al contrario de lo que mucha gente piensa, no hace falta ser ingeniero para poder trabajar en la fórmula III o la I. Lo que hay que hacer es, a parte del ciclo formativo de mecánica, un máster de alto rendimiento y competición. Hay un par de escuelas de este tipo en España. Yo estudié en la de Barcelona.
-¿Tiene mucha morriña viviendo en Valencia?
-La verdad es que sí, que se hace un poco difícil vivir en Valencia que es tan diferente a nuestra Galicia, y sobre todo echo mucho de menos a mi familia, con la que siempre he estado muy unido. Pero cuando te dedicas a lo que más te gusta la morriña por la tierra se lleva mejor.
-¿Pensó alguna vez que llegaría a conseguir el objetivo de llegar a las altas competiciones?
-La verdad es que no me lo podía imaginar cuando era un crío al que le gustaba desmontar los juguetes. Pero también tengo que decir que trabajé muy duro para conseguirlo. Cuando estaba de prácticas en el mismo equipo que estoy ahora si tenía que estar ocho horas a veces me pasaba diez. Tenía que demostrar que valía, y bueno, también tuve un poquito de suerte.
-¿Es un trabajo estresante?
-Sí, la verdad es que hay que trabajar a contrarreloj, además tiene la complicación añadida de que es una mecánica preventiva. Es decir, nuestro trabajo consiste en que no haya ningún fallo en el coche para que cuando vaya a salir a pista pueda cumplir el mejor papel posible.
-¿Cambiaría su profesión por la de un mecánico tradicional para librarse del estrés?
-No. Cuando hice las prácticas de mecánico del ciclo del Marqués de Suances, la verdad es que no me gustó demasiado porque era un trabajo, a veces, muy aburrido. Sé que la mecánica de competición no es un empleo para toda la vida, pero tampoco me gustaría dedicarme a la tradicional.
-¿En la fórmula III hay más presencia femenina a ambos lados: boxes y pista?
-Hay bastantes pilotos mujeres muy buenas que han triunfado en la fórmula III. Yo creo que es cuestión de tiempo que den el salto y comiencen a verse en la gran competición de la fórmula I. En la mecánica es distinto, sí que es cierto que es una profesión en la que principalmente solo estamos hombres. No sé muy bien cuál es el motivo.
-¿Hay alguna anécdota que recuerde con más cariño?
-El año pasado el piloto en la sesión de tiempo cronometrados tuvo un accidente y quedó el lateral del coche destrozado. La carrera era dos horas después y tuvimos que reparar todo el coche en ese tiempo.