Los pequeños comercios comarcales que no venden productos de primera necesidad notan con fuerza los efectos negativos de la crisis económica
14 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Las pequeñas empresas de Ferrol y comarca suelen esperar con ansia los meses de calor. Es entonces cuando los turistas comienzan a llegar y los negocios de la zona aumentan sus ingresos. En el caso de comercios, como tiendas de regalos o establecimientos de belleza, el verano es todo un respiro.
Sin embargo, la crisis económica ha pegado fuerte en las pequeñas empresas, y los comercios ferrolanos que no venden productos de primera necesidad acusan sus efectos. La peluquería Greñas, situada en la plaza de la Ilustración, lleva abierta más de 14 años. Su dueña María del Carmen Brea reconoce que la situación para el negocio pequeño está difícil y asegura que ha notado que los ingresos han disminuido notablemente. «Antes solían venir clientas a teñirse y de paso se hacían reflejos o alguna otra cosa. Ahora, solo hacen una cosa por visita», asegura María del Carmen. La empresaria añade que el tiempo que transcurría antes entre una visita y otra a la peluquería era mucho menor. «Alargan más el corte o el teñido, procuran venir menos veces», comenta María del Carmen.
Purificación Sangiau, que regenta el centro de belleza Shiva, se muestra totalmente de acuerdo y añade que, en épocas como las que se viven, se pierde mucha clientela en favor de las academias de peluquería y estética, ya que los precios son más reducidos.
Sin embargo, ambas coinciden en que el verano, pese a todo, siempre suele ser mejor época ya que hay muchas bodas y turistas por lo que aumenta ligeramente el trabajo.
El turismo también es la esperanza de otros establecimientos. Un ejemplo es Francisco López, dueño de la tienda de muebles y decoración Olmo. López asegura que este año ha sido «horroroso» aunque no le ha cogido de sorpresa, porque ya el año pasado se empezó a notar un ligero descenso en las ventas. El turismo ha empezado a notarse en su comercio, aunque en menor medida que en temporadas anteriores. «Vendemos lo mismo que siempre pero en menores cantidades. Ese es el problema», asegura López. Olmo ha reducido sus ventas desde 2007 en un 90%, pero para su dueño no hay ninguna solución detrás del márketing. «A principios de año pusimos una oferta de liquidación y no vendimos ni el primer artículo. Solo podemos esperar y aguantar».
Una suerte parecida ha corrido el negocio de Carlos Sánchez, encargado y gerente de la tienda Casa de los Regalos. «Este es el peor mes en lo que va de año. El negocio del regalo está de capa caída», asegura el empresario. Venden menos productos y en menor cantidad, aunque hay determinados objetos que por lo menos se mantienen. «Lo que más vendemos son cosas de cristal, como vasos o copas de vino».
El propietario de la cadena ferrolana Cousas también ha notado la crisis. Asegura que las ventas han descendido a lo largo de todo el año, pero ya en el 2008 comenzaron a notar una pequeña bajada. «Es cierto que ahora en verano, con el turismo se nota una mejora, pero es una pequeña subida en unos números muy bajos. La gente no tiene liquidez, algo de mal arreglo», comenta el empresario ferrolano.
La mayoría de los establecimientos tienen una gran esperanza en el recreo veraniego. Francisco López, de Olmo, está seguro de que el turismo comarcal es de «segunda residencia», es decir, un visitante que posee un domicilio en la zona o que tiene algún familiar u amigo en la región. «Estos turistas gastan más que los otros, los de paso. A ver si en verano aumentan las ventas», comenta el propietario.
Sin embargo para López la bajada en el consumo no se debe tanto a la pérdida de liquidez como a la bajada de la confianza en el consumo. «La gente tiene miedo a gastar, pero el paro no ha subido tanto en Ferrol», concluye el empresario.