Afirma que «una de las cosas más importantes» que le sucedieron a la ciudad durante el siglo pasado fue la creación del campus universitario
13 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Alberto Lens, padre de siete hijos y abuelo de 20 nietos -próximamente, y lo cuenta sin ocultar lo muy feliz que eso lo hace, le nacerán otros dos nietos más-, es uno de esos ferrolanos infrecuentes que viven convencidos de que uno tiene que hacer por su ciudad todo cuanto esté en su mano, e incluso más, con independencia de que el futuro con el que sueña quizás no pueda verlo ya. O por contarlo de otra manera, es un hombre entregado al proyecto de sembrar no para el tiempo que vivimos, sino el que habitarán los vendrán después. Es un hombre generoso, vamos. Y además un caballero, en el más noble de los sentidos del término. Cosa que, como nadie ignora, hace más agradable cualquier conversación. Ahora, Alberto asume la máxima responsabilidad al frente del Cabildo del Santo Hospital de Caridad, la del Hermano Mayor. Y entra a formar también él, así, parte de la historia de una institución en cuyos dieciochescos orígenes brillan con especial esplendor nombres como el Dionisio Sánchez de Aguilera.
«Yo creo que Ferrol no siempre es consciente del valor de sus instituciones», dice Lens, que hombre poco dado a la autocomplacencia lamenta la incapacidad que a menudo ha tenido la ciudad para identificarse en su propio reflejo, para tomar conciencia de su realidad.
El valor del conocimiento
Tras haber desempeñado a lo largo de los últimos años, entre otros cargos, los de director de la Escuela de Especialidades de la Armada Antonio de Escaño y de la Cátedra Jorge Juan, Lens Tuero subraya el valor que el conocimiento tiene a la hora de desarrollar las posibilidades de futuro de una ciudad. «En mi opinión -comenta-, una de las cosas más importantes de las que le sucedieron a Ferrol el siglo pasado fue la creación del campus de la universidad».
Cree que Ferrol debería ser hoy «la quinta o la sexta ciudad de Galicia», y lamenta que no se hayan dado los pasos necesarios para que lo pueda ser: «Nuestra ciudad tiene a día de hoy un lugar muy importante en el arte y en la literatura; en general -dice-, en todo cuanto tiene que ver con la cultura. Pero en cambio, urbanísticamente la situación es la que se ve. E industrialmente también».
Pero tampoco se siente identificado con el mito de que este es un lugar abandonado a a su suerte por quienes tendrían la responsabilidad de prestarle la ayuda que se le prestó en el pasado: «En Ferrol -remarca Alberto- no faltan recursos. Lo que falta es gestionar los que que tenemos de forma adecuada». «Tal vez mi generación no lo verá, pero Ferrol brillará de nuevo», asegura. Y lamenta que «tengan que marchar tantos jóvenes llenos de talento, que aquí no encuentran trabajo».