Advierte de que el número de las personas que precisan ayuda en la ciudad sigue aumentando y que la crisis económica pone en situaciones límite a familias enteras
12 may 2009 . Actualizado a las 12:45 h.Militar retirado y persona muy estrechamente vinculada al mundo del voluntariado a través de organizaciones como Sos Infancia, Antonio Tostado Naveiras (Castellón, 1970), vecino de Piñeiros, casado y padres de dos hijos, es el presidente electo de la Cocina Económica. Una institución en la que sucede a Rafael Castro Estévez, que la presidió durante los últimos ocho años.
-El comedor de la Cocina Económica está más lleno cada día...
-Sí, el incremento de usuarios continúa. Si a finales del pasado año se servían alrededor de un centenar de comidas diarias, hoy ya estamos en una media de 160. Es decir, que ha habido un aumento del 60 por ciento. Un dato del que se desprende que la Cocina Económica de Ferrol es hoy más necesaria que nunca. Cosa que tuve muy en cuenta al decidir aceptar este cargo. Porque a mí siempre me ha gustado colaborar con todas las iniciativas sociales en las que he podido ser útil, pero la Cocina Económica tiene unas características muy especiales, por atiende la necesidad más básica del ser humano, que es la alimentación. Y además, da respuesta a esa necesidad de manera inmediata, como es lógico. Hay cosas que no pueden esperar.
-Las Administraciones públicas no siempre son tan rápidas...
-No, no lo son. Por eso creo que es tan necesario que haya instituciones como la nuestra. En Ferrol no puede haber hambre. Eso sería una vergüenza para todos. Un intolerable fracaso de nuestra sociedad.
-¿Cómo está cambiando, con la crisis económica, el perfil del usuario de la Cocina Económica?
-Yo diría que, más que cambiando, el perfil del usuario de la Cocina Económica se está ampliando. Antes venían básicamente indigentes, pero ahora cada vez vemos más a personas que probablemente nunca pensaron que podrían verse en la situación en la que viven. Son las consecuencias de la crisis.
-Familias enteras...
-Sí, claro. También familias enteras. Con niños. Esas personas no utilizan nuestras instalaciones para comer, pero recogen la comida y se la llevan en bolsas a sus casas. Lo más importante, para mí...
-Dígame.
-Es que las respuestas ante las situaciones de exclusión social sean inmediatas. La Administración también hace su labor, claro que sí, pero nosotros, los ciudadanos, tenemos que estar al lado de los que lo pasan mal. Y ayudarles cuando lo precisan.