Hípica, competición, juegos infantiles, exposiciones... la mezcla de posibilidades que se ofrecen en el salón de Punta Arnela atraen a todo tipo de visitantes
12 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Este es un muy buen sitio para pasar la tarde, sobre todo con los peques, se entretienen mucho. A nuestro hijo mayor le llaman mucho la atención los caballos y a la pequeña las actividades». El ferrolano Javier Tudela, uno de tantos visitantes que ayer se acercó con su familia a Punta Arnela, definía así los reclamos de un certamen, Equiocio 2009, que combina a la perfección esparcimiento lúdico e hípica. De hecho, es ese binomio el que hace que el salón equino sea más grande cada año.
A primera hora de la tarde de ayer comenzaba a estar de bote en bote. La grada para presenciar las competiciones de saltos, abarrotada. Y la zona con juegos infantiles, rocódromo y terrazas comenzaba a convertirse en un hervidero. Parejas jóvenes, mayores, mucho carrito de bebé... Pinceladas de lo que, con su variada oferta, atrae Equiocio.
Otra clave del gancho de esta cita lo daba Alberto López, de Pontedeume. Afirmó: «Yo vengo más que nada por la niña, que le encantan los caballos. Vemos alguna prueba y nos acercamos a los establos, para enseñárselos más de cerca. Va a cumplir cuatro años y le encantan. Es un buen sitio para que tomen contacto con estos animales». Se confiesa, además, asiduo: «Ayer vinimos también un ratito, ya son varias las ediciones en las que nos hemos acercado».
Son, en resumen, múltiples posibilidades para todas las edades, apenas separadas unos metros de distancia entre sí.
Uno podía ver ayer la destreza de los jinetes sobre la pista y, a los pocos minutos, llevar a la gente menuda a un iglú hinchable del que salían pintados con los bigotes, por ejemplo, de un tigre. O tomarse un refresco y un bocadillo. O unas palomitas. O echar un vistazo a la caseta de exposición de las Fuerzas Armadas...
Un abanico muy variopinto que, sin embargo, tiene un sello de identidad propio sobre el que gira todo: el mundo de la hípica. Esa es la marca que está continuamente presente en un salón que, este año, ha crecido: ocho días frente a los cinco del certamen del 2008 para, precisamente, evitar que se agolpasen las competiciones hípicas y morfológicas.
Covas
De que Equiocio es un gran escaparate por el tirón que tiene entre el público da también cuenta el hecho de que diferentes colectivos aprovechan el certamen para difundir sus iniciativas. Ayer sucedió eso con la asociación de vecinos de Covas, con expositor propio en el salón. Con la presencia de los ediles de Turismo de Ferrol, Narón, Cedeira y Valdoviño, presentaron el camino a San Andrés de Teixido que promocionan desde la zona.