Además de hermano mayor de la Cofradía del Santo Entierro, Antonio Loureiro también es mayordomo de la hermandad. Ingresó en ella hace ahora 33 años, cuando tenía 18, y cuenta que lo hizo «por devoción y por una convicción de fe».
Desde entonces, Antonio no se ha perdido ni una sola Semana Santa. El día grande, para su hermandad, es el Viernes Santo, cuando los cofrades participan en la procesión litúrgica del Santo Entierro. «Para nosotros, este desfile es el momento más importante de la Semana Santa; es muy difícil describir con palabras lo que uno siente en ese momento, pero si lo tuviera que hacer, diría que es algo que emociona; es un momento de recogimiento muy especial».
Para Loureiro, el «rigor», la «austeridad», la «religiosidad» y la «seriedad» son piezas claves de la Semana Santa. Por eso, aunque admira la Pasión ferrolana, también es crítico con ella: «Cada cofrade tiene que tener su misión, porque cada uno de ellos está ahí para impactar, para mover a los fieles al recogimiento, y eso a veces se pierde con filas y filas interminables de capuchones», advierte Loureiro.