Un edificio víctima de actos vandálicos y ocupas que tuvo que ser tapiado

La Voz

FERROL

El número 14 de la praza Vella fue objeto durante los últimos años -hace cinco que está vacío- de diversos actos vandálicos, que obligaron a sus propietarios a tapiar las ventanas para impedir que entrasen ocupantes indeseados.

La protección de la Xunta permitía reformar su interior, pero obligaba a mantener intacta la fachada. Esa circunstancia encarecía los costes totales de las obras de rehabilitación, ya que sería necesario apuntalar los muros mientras se desarrollaban los trabajos. Eso explicaron ayer fuentes próximas a los propietarios, que carecían de capacidad económica para emprender la reforma.

Los propietarios visitaban el inmueble de forma periódica, según señalaron las mismas fuentes.