Seis familias de Valdoviño se instalan en el hotel a cuenta de Fenosa tras increpar a las puertas del Ayuntamiento al delegado de la eléctrica en Galicia, Luis Díaz
31 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Por fin nos vamos a poder duchar», decía ayer Ana Díaz, vecina de Valdoviño, mientras recorría el pasillo de la primera planta de lo que durante los próximos días será su casa. Y es que el hotel Valdoviño recibió en la tarde de ayer a las seis primeras familias tras anunciar Fenosa que se haría cargo de la estancia en hoteles de quienes tras el temporal se encontraran en una situación delicada. Ana Díaz y cinco familias más no se lo pensaron.
Minutos antes, ella y otras tantas personas aún sin electricidad se concentraban a las puertas del Ayuntamiento de Valdoviño para mostrar su malestar. En ese momento, Luis Díaz, delegado de Unión Fenosa en Galicia, mantenía un encuentro con la alcaldesa, María Isabel Álvarez, y su homóloga de Cerdido, Ana Rodríguez. Un encuentro en el que la alcaldesa de Valdoviño no perdió la oportunidad de reprochar al delegado de la eléctrica su actuación tras el temporal. «Lo que más me ha dolido es que nos habéis mentido. Nos dijísteis que vendrías antes. Habría agradecido sinceridad», le decía a Díaz.
Riña al delegado de Fenosa
Tras el encuentro, el delegado de la eléctrica española abandonaba la casa consistorial soportando los gritos e insultos de los vecinos de Valdoviño, cansados ya de soñar con recuperar su rutina diaria. Muchos aún no tienen electricidad y los más afortunados, con generador, están vendidos a los caprichos de un aparato que «no tiene potencia para poner varios electrodomésticos al mismo tiempo», denunciaba Nuria Penedo.
Una de sus dos hijas es celíaca, «los alimentos que tiene que tomar son muy caros y tenía grandes reservas en el congelador. Lo he tenido que tirar todo». Al menos en el hotel «mandaremos la ropa a lavar y la podremos planchar», comentaban quienes ocuparían seis habitaciones de las 23 del hotel.
¿Y nuestra compensación?
Minutos antes de reunirse con el delegado de Fenosa, la regidora de Valdoviño leía la prensa con indignación, pues ayer se publicaba que el Consorcio de Compensación de Seguros no indemnizará al Concello (lo hará con los municipios en los que las rachas de viento desatadas por el ciclón superaron los 135 kilómetros por hora). «No puedo creerlo», decía, «Ahora resulta que aquí no tuvimos temporal». Por ello, «mandaremos un escrito a quien haga falta. Esto parece una broma». Por su parte, el concejal Ángel del Real pedía la intervención de la UME (Unidad Militar de Emergencias).
A un kilómetro de la luz
Arturo Souto tiene 84 años y a diario camina un kilómetro para comprar el periódico y dar un paseo. Vive en la parte alta de Valdoviño y hasta allí aún no ha llegado la electricidad. Vive con su mujer encamada, de 83 años. «Esto es un desastre», decía. «Estamos abandonados». Él, al igual que muchos vecinos, necesita un generador, «pero ya no quedan, aguantamos con linternas y velas». Ha intentado llamar a Fenosa y «me dicen que la línea está saturada». El médico les ha recomendado no tomar sal, «pero para no perder la carne del congelador la he tenido que salar. Qué le voy a hacer», se pregunta este anciano.