La jueza Mónica Ramírez Encinas, que fue quien sacó del marasmo en que se encontraba la causa del Discoverer Enterprise y la encarriló hasta la fase en la que se encuentra en la actualidad, explica en un auto del 2003 lo que es el delito de estragos que se imputa a los dos directivos. Quienes cometen este delito son «los que, provocando explosiones o utilizando cualquier otro medio de similar potencia destructora, causaren la destrucción de aeropuertos, puertos, estaciones, edificios, locales públicos, depósitos de materiales inflamables o explosivos, vías de comunicación, medios de transporte, o la inmersión o varamiento de nave...».
El tráfico
Otro dato es el tráfico en aquellos momentos. El ingeniero de Caminos José María Martínez Pedreira, en un informe de 1998, explica que los registros oficiales señalaban entonces 36.000 vehículos al día por As Pías y 16.000 por la carretera de Castilla, ya entonces congestionada. Todo este flujo, retrasado por el accidente tuvo consecuencias económicas.