Medio millar de personas tomaron parte en el programa de ocio Ardora

FERROL

En los últimos dos meses se han celebrado desde talleres de baile hasta manualidades, decoración o cine

29 dic 2008 . Actualizado a las 11:28 h.

Alrededor de medio millar de jóvenes se han sumado en los dos últimos meses al programa de ocio alternativo Ardora, que cumple ocho años con una salud envidiable y sobreviviendo al paso del tiempo y a los sucesivos cambios de gobierno municipal. La fórmula es sencilla: ofrecer un variado abanico de ocio alternativo que cada fin de semana empuje a los jóvenes a postergar sus cañas con los amigos o a cambiar las horas frente al televisor por algo más constructivo -en todos los sentidos-.

La Navidad es también tiempo de Ardora, y no exclusivamente para adolescentes. Niños y personas mayores se subieron al carro y también invirtieron dos horas de la noche de los viernes y los sábados a aprender algo nuevo. Lo hicieron acompañando a amigos e incluso nietos y formaron parte del alumnado de los distintos talleres: desde decoración de uñas hasta magia o capoeira. Por el medio, un amplio surtido de artísticas opciones, que proponían desde construir flores con alambre hasta ponerse delante y detrás de las cámaras para elaborar un corto.

Estas son solo algunas de las actividades que ofertó la Concellería de Xuventude que preside Beatriz Sestayo. La edila valora positivamente el programa por el que cada noche pasaron un mínimo de 40 personas llegando hasta las 130, según las estadísticas de la última campaña que se inició a mediados de noviembre y terminó este fin de semana.

El pabellón del Ensanche acogió las actividades físicas -capoeira y hip-hop, en la oferta actual- mientras la Casa da Xuventude concentró las más artísticas. Patricia Iglesias enseña a sus alumnas, media docena, a transformar sal, tiza y botes de cristal en vistosos objetos de decoración. Entre ellas sigue sus instrucciones Rosa Arnoso, de 63 años y vecina de Ares: «Me trajo una amiga, que me habló de este programa y vine. Es entretenido, me relaja. Y es una buena terapia para los nervios».

Intercambio de alumnos

En la mesa de al lado, otro grupo femenino se concentra en el diseño de uñas, con pincel o con pegatinas. Al final del pasillo, convierten cartones brik de zumo o leche en monederos. Y pequeños recortes de cuero en llaveros con forma de zapatos y sandalias. Hasta la medianoche hay tiempo para probar varias opciones. Y si no, siempre se puede volver.