Jonathan Martín se redimió de su error y celebró el triunfo con lágrimas

FERROL

El defensa salmantino asegura que cuando llegó al vestuario dio las gracias a sus compañeros

16 dic 2008 . Actualizado a las 10:59 h.

El salmantino Jonathan Martín, cuestionado en las últimas jornadas de liga y relegado al banquillo, fue el héroe de la épica remontada del Racing en Pasarón, en donde los verdes le endosaron a los granates su primera derrota de la temporada en casa. Jonathan Martín marcó el 2-3 en el tiempo de descuento al aprovechar un balón muerto tras un barullo en el área del Pontevedra. Fue un gol especialmente sabroso porque no solo llegaba en el descuento, cuando el árbitro estaba a punto de pitar el final, sino subía al marcador solo dos minutos después de que el Pontevedra hubiera logrado el empate a dos goles y el Racing viera como se le escapaban dos puntos que con justicia se había merecido por una segunda parte en la que fue mejor que el equipo de casa.

Tras el gol de Jonathan Martín, los jugadores del Racing casi aplastan al salmantino, ya que formaron una auténtica montaña humana en la que tan solo faltó el portero Paco. Jonathan, instantes después, no podía dejar de llorar e incluso se fue al vestuario tratando de secarse las lágrimas con su encharcada camiseta.

Fue una tarde agridulce para el defensa, quien a pesar de tener una gran calidad ve como sobre él sigue pesando la auténtica losa que le ha impedido triunfar en Primera División, su poca talla física para jugar de central. El defensa falló en el gol que adelantó al Pontevedra en el marcador. Fue una pelota que dejó pasar y que permitió a Xavi Moré fusilar a Paco: «Solo yo sé lo que he vivido en este partido _dijo el jugador_ la de cosas que se me han pasado por la cabeza después de este error. Yo sé que un error así, en un partido de rivalidad como este, te cuesta el triunfo, ya que supone un palo grande para al equipo y te pone el partido cuesta arriba».

No sabe explicar lo que pasó en esa jugada: «Me pareció que me decían ¡déjala pasar! y por eso permití que botara el balón, aunque Oliver dice que él no me dijo nada».

Asegura de que se alegró especialmente porque el equipo supiera reaccionar y se logrará la remontada: «Lo primero que hice al llegar a los vestuarios fue agradecer a todos los compañeros el esfuerzo que habían hecho en el campo y por todo el apoyo que recibí durante el encuentro. Era un partido que no era fácil y menos con las facilidades que dimos en el primer gol. Quiero felicitar a todos mis compañeros por el grandísimo trabajo que hicieron y sobre todo por la fuerza y la confianza que me han dado tras ese fallo en el primer gol».

Sobre su gol, el que valió el triunfo dijo: «Ellos habían marcado el empate en el minuto 92 y nosotros en el 95. Fue un gol impresionante».

Este tanto se lo dedica a su novia, como todos, pero también a todos los compañeros de plantilla por toda la confianza que le habían dado en los noventa minutos de este derbi frente al Pontevedra.