«No hay armas para poder sostener el negocio»

R.P.P.

FERROL

Se considera un «damnificado» por las obras de la plaza de España, el proyecto que le ha costado más quebraderos de cabeza y ahora, un negocio apuntillado por la crisis de los últimos meses. «No hay armas para poder sostener el negocio. Es imposible, y después de tanto tiempo no tengo ya ni humor», declara. Pedro Ferrández es hijo del fundador de Almacenes Ola, que se trajo de Crevillente (Alicante) la tradición industrial de las alfombras. A su muerte, hace cuatro años, Pedro se hizo cargo del negocio: era el único de los seis hermanos que estaba metido en el sector y creyó que podría sacar adelante el negocio, abierto en otro local de la plaza de España en 1953. En 1969 se efectuaba el traslado a su ubicación actual y 50 años después, en 2009, le dirá el adiós definitivo. Será una «despedida heroica», dice Ferrández, con una temporada de liquidación que comenzará el lunes y que espera finalizar hacia febrero o marzo. Con ella quiere testimoniar también su agradecimiento a los ferrolanos.

El futuro de las dos personas que trabajan actualmente en el establecimiento está garantizado, pero al responsable de Ola no le preocupa solo su caso particular. «No hay ningún plan para la plaza. El óxido que le han puesto la ha transformado en un suburbio, cuando es la entrada emblemática a la ciudad. La dejen como la dejen ya no servirá de nada porque le han quitado el potencial comercial». Además de discrepar sobre la estética del nuevo espacio propuesto -«no tiene nada que ver con el espíritu de la Ilustración, es antiilustrada», asegura- critica la «insolidaridad» de las sucesivas corporaciones municipales que han pasado por el ayuntamiento: «Ninguna mostró sensibilidad a la hora de bajar el IBI o suavizar impuestos» para paliar los efectos de las obras, critica.

Después de una vida entre alfombras y ropa de hogar, con Ola desaparecerá el último eslabón de los grandes comercios históricos de Ferrol.