Desde el primer anuncio del alcalde, Vicente Irisarri, de un convenio para iniciar la rehabilitación de Recimil, la semana pasada, se han producido diversos movimientos entre los grupos. No obstante, ganado el voto del BNG (dado que el proyecto en sí parte de la Consellería de Vivenda, de ese mismo partido), lo único que necesita ahora el gobierno del PSOE es convencer a sus ex socios en el bipartito, IU.
La recuperación de las Casas Baratas será la primera gran medida, presupuestos del 2009 aparte, que se someterá a examen de la corporación una vez que el equipo de Irisarri se ha quedado en mayoría simple. En cualquier caso, el alcalde es consciente de que puede disponer de fuerzas suficientes por la izquierda, y así ha visto un tenue acercamiento de posturas con IU en la comisión de la semana pasada en la que planteó el proyecto.
En cualquier caso, Yolanda Díaz matizó ayer que desconoce el contenido del convenio y que su grupo tendrá que estudiarlo antes de emitir un veredicto.
Por otra parte, el PP ha quedado, de momento, al margen ante una posible alianza de izquierdas. Su portavoz, Rey Varela, denunció ayer que no hubo intento alguno de negociar con su grupo sobre Recimil, y considera que el plan no tiene vocación de futuro.