«Poder valerse hoxe cun bolígrafo, iso é algo moi bonito»

Susana Peña

FERROL

Son mayores y universitarios, y asistieron ayer a su primer día de clase en Xestoso

09 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

En el corazón del Eume comenzó ayer el curso académico. Una universidad en la que los alumnos no usan MP3, no conocen la Play Station y ya no tienen acné. ¿Quién dijo que nunca es tarde para aprender? Pues seguramente los 46 vecinos de Xestoso, Cambás y Momán que estrenaron su título como nuevos universitarios. Y también los 28 de Paderne. Y los 23 de Guitiriz. Todos ellos forman parte de una de las 14 experiencias piloto que la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) está poniendo en marcha en toda España para que los mayores de 55 años accedan a la universidad en el medio rural.

En Galicia, la UNED ha llegado hasta Xestoso, una parroquia de Monfero en pleno parque natural das Fragas do Eume, de reducido tamaño y población, pero con un nivel de actividad y de compromiso con los mayores que es envidiado en toda la zona. El Consello de Ancianos se interesó por esta experiencia piloto y ayer, la casa rectoral acogió la primera clase del año.

A las once de la mañana, con la puntualidad inglesa de Xestoso, los alumnos ocupaban sus asientos en una sala que, ya el primer día, se les ha quedado pequeña. «Hay más gente aquí que en un curso en la universidad», se sorprendió uno de sus profesores, el doctor Marcelino Mosquera, médico del Arquitecto Marcide. Le esperaba un auditorio en silencio, que atendía a cada una de sus explicaciones. Ayer tocaba salud: cómo detectar una diabetes o cómo distinguir una angina de pecho de un infarto. «Beneficia también a la sanidad pública, porque se les enseña a actuar ante situaciones, a mirarse el nivel de azúcar, y así no tienen que ir al médico», señala un entregado profesor, que lleva ya tres años impartiendo también cursos para el cuidado de mayores en Xestoso. Pero eso no es suficiente. «Hay que ir donde está el anciano. De nada sirven las campañas de prevención si no se llega hasta los núcleos rurales», afirma.

«Gústame moito saber»

Desde el pasillo, María José escucha las indicaciones del profesor. Está pendiente de que Madrid acepte su matrícula -la ha presentado al límite de plazo-, pero no pierde detalle. «Eu sempre quixen ser mestra pero non puiden estudar. Gústame moito saber». Y tanto. Está dispuesta a desplazarse todos los miércoles y sábados desde Neda, donde vive, a Xestoso, para asistir a las clases. «Esta é unha forma de non sentirnos arrinconados», asegura. Reconoce que, hoy en día, la gente no le da importancia a eso que dice ella del saber. «Eu envexo á xente de agora que ten estudos e non os usa». Y no duda en enviar un sabio consejo a las nuevas generaciones: «Poder valerse hoxe cun bolígrafo, iso ?é algo moi bonito».

Dentro de la sala, Arsenio apunta en su nueva libreta sus primeros apuntes del curso. Y no duda en esperar al profesor al final de la clase para preguntarle sus dudas: quiere saber hasta en cuántas generaciones se pueden dar casos de alzhéimer.

-A miña nai morreu de alzhéimer e pasouno moi mal. E por iso preocúpame.

-Pois non o penses, se chega, chegou- le replica Sinda.

Jaime se ríe cuando le preguntan qué piensan sus nietos de que el abuelo sea ya un universitario. Tiene 76 años, y aparentemente, más vitalidad que muchos de 22. Aprendió lo básico durante noches -«de día había que traballar»- y luego impartió clases. Por eso, cuando le vieron entrar, fueron muchos los que le preguntaron. «¿E ti, a que vés, a aprender ou a ensinar?».

Ellos mismos se encargan de limpiar la casa rectoral y de encender la antigua cocina para calentar la sala. En breve, contarán con un sistema de megafonía financiado por la Diputación y solicitarán a la Consellería de Cultura un mecanismo para realizar videoconferencias. Habla de ello Luis Ángel Rodríguez, párroco de Xestoso e impulsor de todas estas actividades, que ha dedicado 27 años a mejorar la vida de los mayores y a buscar ayudas para llevar todos estos proyectos a buen puerto.

De momento, los alumnos ya tienen una excursión programada a la UNED de A Coruña. A partir de ahora, les esperan dos cuatrimestres de aprendizaje, al igual que los universitarios de siempre. Y como Arsenio y Sinda, Jaime les enseñaría a sus nietos su nueva mochila y su nuevo cuaderno. El saber no ocupa lugar para estos mayores todoterreno. Casi nada.