Xunta y Diputación siguen sin consensuar los servicios que ofrecen a los visitantes en las Fragas do Eume. Y eso genera que en torno al 30% de la gente que se acerca al parque se vaya sin haber visitado el monasterio de Caaveiro. La primera, administración gestora del parque natural, es la responsable de fletar buses gratuitos para cubrir el recorrido de 7 kilómetros entre el centro de recepción, en la parroquia eumesa de Ombre, y el monasterio barroco, en el término municipal de A Capela. La segunda es la propietaria y la encargada de la restauración del cenobio.
En el primer caso, según datos de la Consellería de Medio Ambiente, se contabilizaron de enero a septiembre 31.330 visitas a ese espacio natural. De ellas, unas 10.000 se quedaron sin ver el interior del monasterio. Aún así, según la entidad Euroeume, gestora de las visitas al inmueble histórico, hasta el 30 de septiembre accedieron al cenobio 21.768 personas.
Las críticas de los usuarios en ese aspecto se centran en que los horarios de los buses durante el pasado verano no se correspondían con los del monasterio. Además, los vehículos deben quedarse junto al río y los que lo deseen recorren una cuesta de aproximadamente un kilómetro hasta Caaveiro.
A diferencia de otros años. Las visitas guiadas se realizan ahora de manera controlada y no se puede acceder al cenobio en medio de un recorrido para no interrumpir al grupo. Al no estar coordinados los horarios de los buses, muchas personas se tienen que dar la vuelta al llegar a las puertas del monasterio y encontrarse con que hay una visita dentro.
Así las cosas, la temporada ha sido especialmente buena. De hecho, el parque ha duplicado el número de visitantes registrados en el centro de recepción respecto a los datos del pasado año. De enero a septiembre del 2007 pasaron por las Fragas do Eume 15.718 personas, mientras que este año, en el mismo período, se contabilizaron más de 31.000.
La situación no parece haber favorecido tanto al monasterio de la Diputación. Aunque existe un desfase entre las cifras ofrecidas por el anterior gestor del cenobio y por la Xunta, ya que se contaron en el 2007 el doble de visitas a Caaveiro que al parque. Este año, se encuentra más regularizada la situación en el cenobio, y aunque previsiblemente no se alcanzarán los 30.000 visitantes a finales de año, ya se ha alcanzado una buena cifra de referencia, rozando las 22.000 entradas.
Finalizada la temporada estival, Caaveiro ha reducido sus horarios hasta el 31 de diciembre. Ahora se puede recorrer su interior los fines de semana y festivos a las 11, 12, 13, 15.30 y 16.30 horas. La entrada sigue siendo gratuita.
Precisamente ahora se espera que se retomen los trabajos de restauración del monasterio, iniciados hace una década. Si bien el grueso de las obras está ya finalizado, quedan aún por perfilar detalles en las casas de los guardeses y de los abades. El primer inmueble, a las puertas del cenobio, será convertido en un centro de recepción de visitantes, y se instalará allí un pequeño centro hostelero. No obstante, en verano se paralizaron los últimos retoques que faltaban, a pesar de que desde la Diputación anunciaron que la conclusión sería cosa de un mes.
Asimismo, parte de las instalaciones siguen ocupadas por un equipo científico que se dedica a estudiar las costumbres de los murciélagos. Ese espacio permanece cerrado al público, ya que se ha reservado para la cría y el estudio de esos mamíferos.