El perito judicial atribuye el accidente de Odeón a un error de cálculo de la estructura

Francisco Varela

FERROL

Un debate acalorado entre técnicos centró la segunda y última sesión del juicio por el accidente ocurrido durante la construcción del centro comercial Odeón, el 12 de junio del 2002, que se saldó con dos heridos graves y otros de menor consideración. Ocurrió en la fase final de las obras, al desplomarse una de las plantas.

Luis Alfredo Rodríguez Tirado, que solicitó del tribunal un encerado para exponer su tesis con esquemas que iba dibujando, compareció como perito judicial. Dijo que el siniestro tuvo como causa un error en el cálculo de una ménsula, que es una pieza de acero en forma de angular anclada con tornillos en la zona alta de una columna de hormigón sobre la que descansa parte de la carga de la placa de un piso. Tirado sostiene, como dejó constancia en su informe para el juez Morán Llordén, que fue el instructor de la causa, que esta pieza rompió (realmente, los tornillos o pernos) cuando soportaba 52 toneladas. A su entender, tendría que aguantar más de 80 porque no cabe otra alternativa que un mal cálculo en el estudio. Es decir, fue Precon, la empresa fabricante de este elemento, la responsable y penalmente su ingeniero Ramón González Lestón, al que se le encomendó su diseño. Lestón es el único encausado en este juicio.

En contra del criterio de Tirado intervino el experto Antonio González Serrano, que actuó en el proceso como perito propuesto por la defensa de González Lestón. La pieza estaba bien, dijo, lo que ocurrió es que se cambió el proyecto añadiendo una escalera que no estaba prevista inicialmente. Además, declaró luego, se colocó sobre esa zona de la obra un maquinillo de carga. Con este sobrepeso la estructura colapsó y se vino abajo. Otro elemento, también ajeno a la ménsula, fue que rompió el hormigón, presumiblemente poco compactado.

Mientras Tirado explicaba al tribunal el resultado de su investigación (siguió el siniestro desde poco después de producirse e incluso asistió al desescombro), era evidente que sus conclusiones no gustaban al otro perito que hacía comentarios desde el banco. Esta situación creó momentos de acaloramiento que obligaron a la jueza a poner orden.

El acusador

Las acusaciones, sobre todo el fiscal Manuel Lamas, actuaron también con conocimiento de causa. Lamas evidenció que se había estudiado los 14 voluminosos tomos que conforman el sumario al preguntar sobre todos los aspectos. La vista oral, que había comenzado por la mañana en esta segunda sesión, concluyó pasadas las cinco de la tarde y quedó vista para sentencia. La defensa solicitó la libre absolución del encausado, ante las dudas que, dijo, surgieron durante el juicio. Al menos en materia penal, añadió, el técnico no es responsable.

Las acusaciones particulares (la contratista de la obra, Abeconsa, y otras subcontratas), solicitaron la condena y se reservan la reclamación civil, cuantiosa, como puede colegirse, para la fase de ejecución de sentencia si es condenatoria.