Cerveza y sueños imperiales

FERROL

Los ferrolanos llenaron las cafeterías para ver jugar a la selección, que sacó a la ciudad a la calle con su victoria

27 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La plaza de Amboage era la estepa de Yakutsk a las nueve y media. En el descanso del España-Rusia, corría el frío del empate a cero entre las sillas de metal y la sombrillas. «Ganaremos por la mínima», decían los más optimistas. Ante la pantalla gigante del Bla-Bla el ambiente tampoco era optimista. Paco Burgo, marino de la F-102, que pronto se hará al mar, veía el asunto «muy complicado». En esos instantes el destino era «la prórroga y los penaltis». Y ojo, que los rusos tuvieron «más oportunidades», aunque el balance era «muy diputado, 50-50». Sus compañeros eran más optimistas. «¡Naaada! Los rusos nada. No llegan a la portería», juraba Jorge. Pedro Garat, gorro con cascabeles de la selección bien ceñido, era el más optimista: «Ganamos de sobra, hombre, de sobra. Y Torres, pichichi. Mete cuatro en dos partidos».

Evaporó las dudas de los de Marina un catalán, Xavi Hernández, 1-0 y los rusos tiritando. Los alaridos de júbilo debieron de oírse en Oslo, si no los escucharon se lo contarán varios marinos noruegos que vieron el partido entre cubata y cubata, con ojos rojos y voz queda.

Con los goles de Güiza y Silva llegó el delirio. Sonaron el ¡Qué viva España!, el ¡A por ellos, oe!, el ¡Hiiijooos de Putiiin! y otras en esa línea. Todo el bar aplaudió mucho, casi con saña, a los Príncipes de España, e incluso se les pidió: «¡Qué se besen!, ¡Qué se besen!». Salió el clásico: «Loolo, loo lo, lo, lo», del himno nacional.

Al cierre, el juramento «¡España, entera, se va de borrachera!», y el comienzo de la preparación psicológica para la final, es de suponer que similar a la que someterá Aragonés a sus chicos: «¡Qué bote, qué bote, alemán el que no bote!». A la salida del bar, calor nacionalista y patriótico al grito «¡volveremos a ser un imperio, volveremos a ser un imperio!». E, incluso ayer, la típica duda del aficionado español: «Si llegamos a la final, vengo disfrazado», decía un joven a 28 segundos del final con un apabullante 3-0 en el marcador.