La reconversión silenciosa del mercado inmobiliario

B.?C.

FERROL

La llamada burbuja inmobiliaria creció en los últimos años el país a un ritmo vertiginoso, también en Ferrol, y avivó la expansión del sector de las inmobiliarias. En pocos meses, un gran número de locales de la zona centro de la ciudad se ocuparon con oficinas de inmobiliarias, cuyo desembarco se produjo para dar salida en el mercado al gran número de promociones inmobiliarias que se estaban llevando a cabo en la comarca. Ahora, con la desaceleración del sector, la tendencia ha dado un vuelco y ya han comenzado a cerrar algunos establecimientos. Solo en el barrio de A Magdalena han echado el candado cuatro oficinas y alguna más también ha padecido idéntica suerte en Narón.

Francisco Pérez Barro, vicepresidente de la Asociación de Inmobiliarias de Ferrol, confirma este extremo, aunque huye de una lectura catastrofista de la situación. Asegura que el sector ha tenido «un crecimiento excesivo» en los últimos años y ahora «se está volviendo a la normalidad del mercado inmobiliario». En otras palabras, el sector estaba sobredimensionado y ahora, con el parón en la construcción y con las mayores restricciones de los bancos a la concesión de préstamos, se reestructura para acomodarse al mercado de una ciudad del tamaño de la de Ferrol.

Francisco Pérez predice que, ante las perspectivas de que el parón en el mercado de la construcción se mantenga en los próximos meses, aún cerrarán alguna otra agencia inmobiliaria en la comarca. «De todos modos, la gente sigue comprando pisos, sigue necesitando la vivienda», asegura el vicepresidente de la entidad sectorial, que reúne en la ciudad a unas 16 agencias.

Pese a que la ralentización de las ventas las padece el sector en general -los constructores ya han anunciado que congelan en la comarca futuras promociones ante la incertidumbre generada por la crisis- entre los establecimientos que han cerrado sus puertas no se encuentra ninguno de los que llevan décadas en la ciudad.