El cemento se come los cementerios

FERROL

El desarrollo urbanístico y la dotación de infraestructuras dejaron sitiados varios camposantos, que colindan con bloques de hormigón y carreteras atestadas de coches

11 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El silencio impera en la mayoría de los cementerios, un silencio sepulcral. Respeto que los vivos tienen hacia sus muertos. Pero la voluntad humana no lo es todo. Un estruendo metálico rasga este ambiente taciturno, el tren acaricia la necrópolis. Por otro lado, suena una banda sonora con olor a tubo de escape. Es la autopista.

El cementerio de Santa Icía de Trasancos quedó sitiado, como otros del municipio, con el salto a las grandes infraestructuras de comunicación. Este camposanto linda con la AP-9, con el nuevo ramal de Río do Pozo y tiene, a modo de pequeña techumbre, la vía del tren.

Este acorralamiento que ha sufrido la necrópolis ha sido denunciado ante el Concello por la asociación de vecinos de la zona, Trasancos, al frente de la cual está José Luis Delgado. Algunos propietarios de nichos todavía están inmersos en procesos judiciales que iniciaron por los problemas que generó la obra de la autopista en el cementerio, afectando a algunas sepulturas.

Los puentes que sobrevuelan el camposanto se han convertido, además, en un campo de tiro ideal para algunos vándalos. Hace dos semanas, unos jóvenes se pasaron varios días lanzando piedras contra los nichos desde el puente de la vía del tren. Esta no es la primera vez que ocurre. «Ten dobre vía, pero como o tren só pasa por unha, quédanse alí para crear desperfectos», explica Isabel, una de las afectadas.

La falta de aire también tiene cercado el camposanto del Alto. El Pazo da Cultura, que el gobierno municipal construye en una parcela adjunta, se ha convertido en el paisaje de fondo de la necrópolis.

Este encajonamiento empezó a hacerse palpable a finales de la década de los noventa con el crecimiento urbanístico del barrio. En ese momento se constituyó una comisión de afectados, que a día de hoy, siguen debatiendo el traslado del cementerio desde el Alto hacia las instalaciones municipales, en Castro.

El Concello tiene el proyecto, en caso de hacerse efectivo ese traslado, de convertir esa zona en un área de esparcimiento con zonas verdes y plazas de estacionamiento. De momento, no hay nada decidido por parte de los propietarios, aunque la mayoría se muestra partidario de que sus difuntos descansen en un lugar donde no haya tanta presión urbanística. La decisión final se tomará en unas semanas.

El modus operandi de la mayoría de las parroquias a la hora de encargarse del mantenimiento de sus cementerios es casero. Suelen ser los propios propietarios los que se encargan de hacer pequeños arreglos, como es el caso de la necrópolis de O Couto, anexa al monasterio. Aunque ahora Patrimonio va a ejecutar algunas actuaciones mayores.

En Doso, los dueños de la necrópolis se han visto obligados a contratar a una funeraria, tras el fallecimiento del vecino que se ocupaba de tener el camposanto en buenas condiciones. Durante dos meses, las instalaciones estuvieron desatendidas.