La cofradía más joven de la Semana Santa ferrolana, refundada en el 2002, festeja este año el cincuenta aniversario de su primera participación en una procesión
18 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Hace medio siglo que procesionó por primera vez en la Semana Santa ferrolana, así que este año toca celebrarlo. La Cofradía de la Merced, la más joven de la centenaria tradición local, se fundó en 1951, en el seno de la hermandad de Dolores, aunque no sería hasta siete años después cuando participase en un desfile, ya independizada y con el cambio de sede a la iglesia de su mismo nombre.
A lo largo de su corta existencia ha atravesado por distintos avatares, que le llevaron a desaparecer de las procesiones en 1972. A mediados de los años 90, un grupo de entusiastas de la Semana Santa de nuevo impulsan la iniciativa de recuperar la cofradía, proyecto que materializan en el 2002.
Un año después, los responsables de la hermandad encargan al imaginero sevillano Jesús Méndez Lastrucci la tarea de realizar la nueva imagen de la Merced, que es portada por primera vez en la Semana Santa del año 2004.
En su última etapa, la hermandad camina con paso firme. De muchas ganas y pocos medios ha pasado a participar en tres procesiones -el Miércoles y el Viernes Santos y el Domingo de Resurrección- y a contar con unos 250 cofrades.
César Carreño, hermano mayor, se muestra muy satisfecho por la evolución que ha experimentado la cofradía, y sobre todo por la unión de la que hacen gala sus miembros durante todo el año. En estos momentos, cuenta ya con cuatro tercios: la Merced, el Cristo Redentor, los portadores y el infantil; además de tres tronos.
Este año, para celebrar el medio siglo del primer desfile en el que participó la primitiva Cofradía de la Merced, sus miembros encargaron al empresario ferrolano Cándido Hermida la elaboración de un nuevo trono, en el que se representan imágenes de la capilla de la Merced, sobre el que procesionará su virgen.
«Es uno de los legados que vamos a dejar a las futuras generaciones de cofrades», explicaba ayer uno de los miembros de la junta directiva de la hermandad.
También lucirá un nuevo estandarte, cuya elaboración ha sido posible por la donación de dos devotas que han transmitido a la cofradía su firme decisión de mantenerse en el anonimato.