Los entresijos de una jugada maestra

La Voz

FERROL

Lafita: «Pues nada, nada, por mí que todas la faltas laterales se saquen ahora de la misma forma»

03 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La falta ensayada con que el Deportivo puso al Sevilla de rodillas el pasado sábado es, sin duda, el gol de la temporada en Riazor y la demostración del poderío que ha adquirido el conjunto coruñés en la estrategia ofensiva desde el cambio de esquema ordenado por Miguel Ángel Lotina (5-4-1).

La ejecución de la jugada es tan limpia que el Sevilla fue incapaz de darle respuesta, y el gol es incontestable e incluso humillante para el equipo que lo encaja. Sin embargo, la acción es más compleja de lo que parece y encierra sus secretos. Sus protagonistas los desvelan para La Voz de Galicia.

Cinco participantes.

Además de Antonio Tomás y Lafita, hay que incluir a Willy, que realiza el saque, a Filipe, que amaga con su carrera, y a Pablo Amo, que corre hacia el vértice del área pequeña al igual que Lafita. «Así -explica Lotina-, la idea era que Pablo y Lafita buscasen el balón en el primer palo, e incluso que más atrás entrase Coloccini». La decisión, de Filipe Luis. «Cuando estábamos los tres junto al balón -asegura Antonio Tomás-, fue Filipe el que me dijo que intentase esa jugada, y así lo hice». Lotina agrega que «también desde el banquillo se les dijo a los jugadores que la hiciesen». El lateral brasileño tiene aún más protagonismo, porque es el que amaga el disparo con su carrera y fija las posiciones de los futbolistas del Sevilla, lo que permite los desmarques en el área. La posición de dos jugadores fue la señal. «Al estar de espaldas a la portería Willy y Antonio Tomás, no queda otra. Ya sabía lo que iban a hacer y que yo buscaría ese desmarque», afirma Lafita. Problemas en el centro, que debía ir por alto. «El Sevilla se dio cuenta de lo que intentábamos y Maresca salió a tapar el centro con rapidez -analiza el entrenador del Dépor-. Lo normal es que el envío fuese por arriba, pero Antonio Tomás estaba forzado y, por suerte, mandó el balón más bajo y más fuerte. Si el centro le hubiese salido perfecto, a lo mejor no habríamos marcado». Una perspectiva que confirma Lafita: «El envío es perfecto porque terminó en gol. Pues nada, nada, por mí que todas las faltas laterales se saquen ahora de la misma forma». Antonio Tomás abunda en el asunto: «Quizá haya habido algo de casualidad, pero la idea era ponerla ahí, delante de su defensa», y Lotina reconoce, sin restar méritos a la jugada, que en todas estas acciones de estrategia «hay siempre un componente de azar». Dos futbolistas altos al primer palo. Eso explica también que el centro que estaba previsto fuese más alto. «Siempre que me resulta posible intento ese desmarque hacia el primer palo», explica Lafita. Pablo Amo deja clavado a Koné. Tal vez lo más curioso de toda esta jugada es que el remate y el gol corren a cargo del futbolista que continúa marcado, porque Alves aguanta la carrera de Lafita. Pablo Amo llega totalmente solo después de dejar clavado a su par, Koné. «Es bastante habitual que los delanteros, incluso los que van muy bien de cabeza -asegura Lotina, que también fue ariete-, tengan dificultades por alto a la hora de defender», lo que explicaría en parte la pasividad del sevillista. Dani Alves agarra a Lafita. Y eso puso en serio peligro toda la jugada. «No lo tuve fácil para rematar por el agarrón de Alves -detalla el aragonés-. Me costó deshacerme de él para ganar ese medio metro que, por suerte, fue suficiente para meter la punta de la bota y rematar».