Es lunes por la mañana y en mi cabeza resuenan todavía los aplausos, silbidos y fervientes gritos de ¡bravo! con los que el público ferrolano arropó a la Compañía Víctor Ullate Comunidad de Madrid en el inicio de la gira gallega de su Coppélia . Lo tengo que confesar. Al final de la función, entre tanto aplauso y con los bailarines cogidos de la mano, se me hizo un nudo en la garganta. Y hasta casi se me saltan las lágrimas. El periplo por Galicia de la troupe danzarina que comanda el flamante Premio Max de Honor tuvo su comienzo el domingo por la tarde en nuestro querido Jofre. ¡Y menudo comienzo! Las coreografías de Eduardo Lao -mano derecha de Ullate al frente de la compañía- no solo dejaron boquiabierto al público, sino que además -y esto es muy difícil en un ballet (a no ser que sea malo a rabiar, que no es el caso)- provocaron las risas del respetable en algún que otro momento. Porque, además de danzar como los ángeles, algunos personajes del ballet demostraron que también tienen talento para el teatro cómico y la pantomima. Es el caso de las tres bailarinas que hacían de mujeres de la limpieza -ahí las tienen en la fotografía de arriba, con sus increíbles piernas en lo alto y sus empeines en punta-, que obsequiaron al público con algunos momentos memorables. La escenografía me recordó a Metrópolis , de Lang , y el vestuario, a base de tutús futuristas y zapatillas de punta, tampoco defraudó. Y si no, que se lo pregunten a las personas que abarrotaron las butacas del Jofre, y entre las cuales pude avistar algunas caras conocidas, como las del escultor Suso Basterrechea , el fotógrafo Eloy Taboada , la concejala Mercedes Carbajales , el presidente de la Surfrider Foundation, Jesús Busto , o el secretario de la Asociación Amigos do Teatro Jofre, Gonzalo Rodríguez Calvo . Y supongo que también vibrarían, y de lo lindo, las hermanas Pauloska y Cristina Pérez-Lago -por cuyas manos han pasado decenas y decenas de niñas con ganas de convertirse en Paulovas- y el bailarín ferrolano Jaime Pablo Díaz , que triunfa en los escenarios con su compañía Nova Galega de Danza . Y por supuesto, todas las pequeñas y futuras Coppélias que, desde sus asientos, aplaudieron a rabiar. Va por ellas. Y por sus sueños. Premio al trabajo bien hecho. Conozco a muchos trabajadores quemados y a muy pocos que se sientan reconocidos. Por eso me parece muy llamativa una iniciativa que acaba de poner en marcha la ONCE y que consiste en celebrar una cena anual para reconocer la labor de sus mejores trabajadores en cada una de las delegaciones que la organización tiene en España. Porque el trabajo bien hecho es un deber, sí, pero a veces no viene mal que alguien te diga que no lo estás haciendo mal (a nadie le amarga un dulce, ¿no?) Según me explica Carlos Lamigueiro , director de la organización en Ferrol, a la hora de elegir a estos trabajadores no solo se tienen en cuenta sus ventas. También se valoran cosas como «la actitud ante el trabajo», el «compañerismo» o «la profesionalidad». Pues bien, en Ferrol, la primera de estas cenas-homenaje tuvo lugar el pasado viernes, en el restaurante O Parrulo , y en ella se reconoció la labor de los seis mejores trabajadores del último año. Los laureados fueron José Manuel Carro Sánchez , Dolores Trasancos Atadel , Alfonso Mario Ameneiro Ribera , Antonio Fernández Posada , Manuel Ángel Manivesa Dopico y Manuel Casas García , que fueron obsequiados con una figura de Sargadelos y que, como se imaginarán, estaban más contentos que unas castañuelas. A la cena también asistieron el propio Lamigueiro; el delegado territorial, Eugenio Ferradás ; la presidenta del Consejo Territorial de ONCE-Galicia, Dolores Venancio ; y María José Boqueta , especialista de ventas.
Y para terminar, una recomendación: que mañana, si pueden, se pasen por el Ateneo a eso de las seis de la tarde. Allí se podrán encontrar con el historiador Guillermo Llorca , quien impartirá una conferencia sobre la vida cotidiana en la comarca de Ferrol a lo largo de la historia. ¿Serán muy diferentes nuestros hábitos de los que tenían nuestros antepasados? Mientras pienso en la respuesta, me acerco al final de la página, así que no queda más remedio que despedirse. Hoy no se me ocurre nada original, ni brillante. Así que les dejo con la típica despedida de «hasta pronto» y «a cuidarse».