Lo decía ayer desde Alcobendas, al otro lado del teléfono, el propio Víctor Ullate. Coppélia es un ballet ideal para iniciarse como espectador de danza. «¿Que por qué? Pues porque es divertido, muy vistoso, y además de todo eso, consigue divertir al público», afirma el prestigioso bailarín, coreógrafo y profesor, que recientemente ha sido galardonado con un Max honorífico por sus más de cuarenta años de trayectoria profesional.
Tener en Ferrol al Ballet Víctor Ullate-Comunidad de Madrid es un auténtico lujo. En primer lugar, porque se trata de una de las mejores compañías de danza de España (no hay que olvidar que de allí salieron figuras como Tamara Rojo, Igor Yebra o Ángel Corella). Y en segundo lugar, porque se presenta con un clásico que el coreógrafo y director artístico Eduardo Lao ha conseguido trasladar al siglo XXI gracias a una estética futurista y a una trama que rompe con el original.
Esta nueva Coppélia se distancia bastante de la que Arthur Saint Leon hizo danzar por primera vez en la Ópera de París en el año 1870. Lao y Ullate han conservado la música de Léo Delibes, pero ni un solo paso es igual a la coreografía original. Ni tampoco la historia.
El taller de muñecas del doctor Coppelius se transforma en esta nueva versión futurista en un laboratorio de inteligencia artifical. Y su criatura preferida ya no es una muñeca, sino un robot con forma de mujer capaz de catapultarle a la fama.
En el camino de esta nueva Coppélia se cruzará Franz, un aficionado a la fotografía y encargado de limpieza del laboratorio, y la Diva Aspectral, que se ocupará de darle vida y emociones. Estos dos personajes conseguirán descongelar el corazón de la androide, que dejará de ser un robot para convertirse en un ser humano con todas las de la ley. La metamorfosis, claro está, no gustará nada al doctor Coppélius, que se quedará plantado y sin muñeca a la que poder manipular con sus programas informáticos.
Ullate destaca la incorporación de algunos personajes nuevos al montaje -como es el caso de las «tres chachas»-, el toque de humor que Lao ha dado al ballet -«ahí se nota que es andaluz», advierte- y el gran trabajo de sus 22 bailarines. «Esta Coppélia sigue llevando tutús y zapatillas, pero tiene un aire más actual», afirma el bailarín.