El Concello de Poio compró un piso de realojo para un gitano de O Vao que vive actualmente en Ferrol

Jaime Velázquez

FERROL

El realojo de seis familias gitanas del poblado de O Vao puede salir al Concello de Poio más caro de lo que pensaba. A los 167.451 euros que ha tenido que desembolsar de las arcas municipales podría sumarle además otros 128.000, además de algún que otro pleito.

El gobierno de Luciano Sobral adquirió por error una vivienda para un gitano de O Vao, que, según el regidor nacionalista, reside desde hace tiempo en Ferrol. Así, el Ayuntamiento compró siete pisos cuando en realidad las familias afectadas eran únicamente seis. En el convenio que Sobral firmó con la Consellería de Vivenda, el Ayuntamiento incluyó el nombre de una persona que en realidad no residía en la chabola derribada. De hecho, el gobierno de Poio constató que la infravivienda número 39 se encontraba vacía en el momento de su demolición. El alcalde nacionalista achacó el fallo a una irregularidad en el padrón municipal. En el documento, el Ayuntamiento de Poio aseguraba que las seis familias «residían en chabolas, figuraban nos censos dos asentamentos realizados polo concello, e cumpren os requisitos económicos esixidos, así como os obxectivos de realoxamento, derruba da chabola, inserción social, entorno normalizado e mellora da calidade de vida». Pese al error en las identidades, el Concello continuó adelante con la adquisición de seis inmuebles, cuatro de ellos en Monte Porreiro. La compra de las viviendas se efectuó el 27 de diciembre. Quince días antes, Luciano Sobral firmaba un segundo convenio con Vivenda para el realojo de una séptima familia, a la que se le adjudicó un piso de protección en Boa Vista (A Caeira).

A descontar

El alcalde de Poio aseguró que por aquel entonces aún no se habían percatado del fallo del padrón municipal, y que aún pensaban que debía realojar a un total de siete familias. Finalmente fueron seis, pero el Concello ya había adquirido la totalidad de los inmuebles. Vivenda podría ahora descontar de la subvención el importe de uno de los pisos, puesto que la casa no será destinada a los usos recogidos en el convenio ni adjudicada a las personas que figuran en el contrato. «Se a Xunta considera que non vai financiar máis de seis pisos, asumiremos a nosa responsabilidade. A vivenda pertence ao Concello de Poio, e poderá ser utilizada como considere a corporación, mesmo poderíamos vendela». Luciano Sobral quiso dejar claro que el tercer piso que se encuentra vacío en el edificio de la calle Alemania, en Monte Porreiro, «non vai ser ocupado por nengún realoxado do poblado xitano de O Vao». En ese inmueble viven dos familias procedentes del asentamiento marginal.

«Se a persoa de Ferrol que figura no convenio e que lle foi adxudicada a vivenda considera vulnerados os seus dereitos, quizá poderá reclamala, e o asunto o resolverá os tribunais», concluyó Sobral.