Una planta vaciada de contenido tras la renuncia al sector eólico

B.?C.

FERROL

Aunque oficialmente ni la SEPI ni ningún representante gubernamental ha admitido públicamente que se refieren a la antigua fábrica de bienes de equipo Imenosa al aludir a los activos ociosos, lo cierto es que en los últimos meses ésta es la posibilidad que cobra más fuerza. De hecho, la Xunta llegó a organizar el pasado año una visita a esta factoría, que pasó a depender de la fábrica de Turbinas cuando los astilleros civiles y militares se fusionaron, en el año 2000, en Izar.

Imenosa surgió en 1986 de una escisión de la antigua Astano. Con una plantilla inicial que superó los 320 trabajadores, la factoría comenzó a fabricar todo tipo de maquinaria para puertos -como enormes grúas-, para la minería y para la industria pesada. A principios de 1999, la SEPI decidió abrir un proceso de privatización en la factoría, que ocupa unos 95.000 metros cuadrados, aunque pocos meses después da marcha atrás en esa decisión y, tras prejubilar al 80% de su plantilla, la integra en la fábrica de Turbinas, que lo convierte en su taller éolico.

Ahora, de nuevo su actividad ha recaído, tras la decisión de Navantia de abandonar el negocio de construcción de aerogeneradores. Sus renovadas instalaciones y su acceso directo al mar la convierten en un centro industrial atractivo para los inversores.