Después de funcionar ocho años sin estar dado de alta en Industria, el elevador ?del colegio valdoviñés se ha quedado obsoleto y no puede ser legalizado
13 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Hace ocho años, el colegio Atios de Valdoviño experimentó unas obras de ampliación que obligaron a instalar un ascensor en el centro. La maquinaria se compró, se colocó y empezó a funcionar, pero alguien se olvidó de darla de alta en la Consellería de Industria así como de suscribir un contrato de mantenimiento. El aparato nunca dio problemas, pero al inicio de este curso escolar, los nuevos dirigentes municipales y la directiva del Atios se sentaron a hablar y decidieron poner a punto de una vez por todas la situación legal del ascensor. Después de cuatro meses de gestiones y trastornos derivados de la falta de un elevador, que han sido muchos, esta historia no tiene un final feliz. El ascensor se ha quedado obsoleto.
La semana pasada la empresa que el Concello había contratado para poner al día la maquinaria, comunicó al gobierno local que «tras las gestiones realizadas con la empresa fabricante, la instaladora y con la delegación de Industria» es inviable legalizar el ascensor «por no cumplir la normativa vigente».
Los ocho años que el elevador llevaba funcionando sin el amparo legal impidieron a los dirigentes municipales darse cuenta de que ni el proyecto del aparato ni los componentes de seguridad cumplen ahora «con el Real Decreto 1314/1997 y la Directiva 95/16/CE ni disponen de los certificados de conformidad CE».
La noticia ha sido recibida por el Concello y la directiva como un jarro de agua fría. Ahora, el gobierno de Valdoviño se pondrá manos a la obra para intentar que el Atios disponga de un ascensor cuanto antes. Solicitará un presupuesto para la adquisición de un nuevo elevador, contactará con distintas administraciones con el fin de obtener fondos e, incluso, se plantea la posibilidad de pedir daños y perjuicios a los responsables de su instalación en el año 2000.
Antonio Montero, concejal y portavoz del Concello, aseguró que aunque consultarán a los técnicos para conocer en qué medida es viable hacer reformas en la máquina, «me temo que al final tendremos que adquirir un ascensor nuevo».
En silla de ruedas
Desde que Ayuntamiento y directiva tomaron la decisión de legalizar el ascensor, no se imaginaban que el proceso se alargaría tanto. De hecho, se preveía que el centro estuviese sin elevador solo unas semanas.
El estar cuatro meses sin este servicio, y el tiempo que aún queda por delante, está ocasionando importantes trastornos al centro, sobre todo, a uno de sus alumnos, que se mueve en silla de ruedas.
Los profesores de los niveles de infantil, donde cursa estudios este niño, se ven obligados a impartir las clases de música, audición y lenguaje, y pedagogía en la planta baja, cuando las aulas habilitadas para estas sesiones se encuentran situadas en el primer piso. «Los docentes están todo el rato de un lado para otro con el material», indicó la directora del Atios, Delfina Bañobre.
Los profesionales de la empresa que se encarga de la limpieza de la escuela también han visto su trabajo entorpecido por la falta del ascensor. Como no pueden desplazar sus carros cargados de los productos de limpieza por las escaleras hasta el almacén situado en la planta baja, tienen que dejarlos aparcados en los pasillos.
Ante esta situación, los responsables del colegio de Valdoviño se han puesto en contacto con la delegación provincial de Educación, para enviarle toda la documentación y solicitarle una solución: «Es una situación un poco absurda, porque tenemos un ascensor que funciona perfectamente, pero que no podemos utilizar porque no se adapta a la normativa vigente».
Delfina Bañobre espera que los técnicos de la consellería tengan en cuenta que el ascensor sí se ajustaba en el momento en el que fue instalado a la normativa: «Si en aquel momento lo hubieran dado de alta, ahora funcionaría como el de cualquier otro colegio».
La comunidad educativa del Atios creen que ya han esperado demasiado. Llevan desde el pasado mes de septiembre «soportando esto, porque pensamos que era provisional. Nunca creímos que este fuera a ser el desenlace», dice Bañobre. Dan a la consellería una semana de plazo para arreglar la situación: «No podemos continuar así mucho tiempo más».
El pasado verano el centro de Valdoviño se convirtió en el primer Centro Público Integrado (CPI) de Galicia en obtener la marca de calidad ISO 9001-2000. Los profesores entendieron en ese momento, en la que el colegio empezaba una nueva etapa, que lo mejor era legalizar el ascensor. Hablaron con los responsables municipales e iniciaron el proceso. Ahora están peor que antes, porque tienen elevador pero no lo pueden utilizar. Un contrasentido.