Una pieza codiciada tras su abandono hace casi dos años

La Voz

FERROL

Hace ya 22 meses que el antiguo edificio de las Aduanas se quedó vacío después de que sus dependencias se trasladaran a Caranza, al nuevo complejo que el Gobierno levantó junto a la delegación de Hacienda. Está vacío y es objetivo de diferentes administraciones, pero como el Ministerio de Economía -su dueño- lo ofertó primero a otros organismos estatales, el Concello tendrá que esperar. Porque el anterior gobierno local, y ahora también el actual, tienen sus miras en ese inmueble por la previsible expansión de la fachada marítima. Su posición en la ciudad es muy ventajosa: se encuentra junto a la dársena de ocio, en la entrada directa a la autopista y en un lugar que se ha convertido en los últimos dos años en un pequeño bulevar de bares.

¿Qué usos dar a ese inmueble? Son una incógnita. Se llegó a aventurar con la posibilidad de cederlo a la Sociedade Galega de Historia Natural para su museo, pero se quedó en idea al aire. El anterior gobierno municipal estimaba que podría tener fines museísticos públicos, si bien las negociaciones con altos cargos de Economía -contactos telefónicos y por carta- se bloquearon.

Ahora, el bipartito progresista también cree que es una pieza de interés y fuentes del gobierno municipal esperan que, una vez que la Guardia Civil regrese a su nuevo cuartel, pase a manos municipales.