El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, presidió ayer la reinauguración de la «joya de la corona» del Arsenal, el antiguo CIM, como alojamiento para marineros
30 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Fue concebido, a mediados del siglo XVIII, como un almacén de armas blancas y de fuego, aunque, por su majestuosidad, se llegó a especular con la posibilidad de que fuese ideado como palacio para la familia real. Diseñado por marinos e ingenieros de la talla de Jorge Juan, La Croix, Julián Sánchez Bort y Francisco Llobet, la sala de armas del Arsenal ferrolano se convirtió en 1939 en el Centro de Instrucción de Marinería de la Armada, en el que llegaron a recibir adiestramiento unos 6.000 alumnos al año, hasta su cierre, en el año 2000. Ayer, el edificio más emblemático del Arsenal, después de cuatro años de trabajos de rehabilitación y de recuperación de su estructura inicial, fue reinaugurado como residencia para los últimos del escalafón, la tropa y la marinería, circunstancia sobre la que incide la Marina para evidenciar que soplan nuevos vientos en la defensa nacional.
«Se recupera un patrimonio histórico-artístico que seguramente no tiene parangón en toda Europa», aseguró ayer el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, tras presidir el acto de inauguración oficial del edificio, cuya reforma tuteló el arquitecto Yago Seara. Alonso felicitó tanto a los técnicos civiles como militares que se han ocupado de impulsar este proyecto, que comenzó a ejecutarse en el verano del 2003.
El Ministerio de Defensa ha invertido 11,5 millones en la transformación del inmueble, que cuenta ahora con 172 dormitorios -106 dobles y 66 individuales- con capacidad para alojar a 278 personas. También será sede de la Jefatura de la 31 Escuadrilla de Escoltas, fuerza en la que se integran las modernas fragatas de la familia de las F-100, y contará además con salas de exposiciones, biblioteca y áreas para el ocio.
La reforma del antiguo cuartel ha culminado con la puesta en valor de un inmueble que ha recuperado las estructuras de los tres patios y de las escalinatas iniciales, unas de sus principales señas de identidad.
Con la apertura de la residencia, la Marina cuenta ya en Ferrol con alojamientos para profesionales de todo tipo de empleos en el municipio naval, una ciudad calificada por el ministro José Antonio Alonso como «imprescindible para el desarrollo y correcto funcionamiento a todos los niveles de la Armada».