Ni fría ni impersonal. La entrada de la Residencia de Laraxe se parece más a la calle de un pueblo cualquiera que a un asilo de ancianos. Tiene sus árboles, sus casitas, su restaurante, su iglesia, un cura que camina la mar de apurado... ¡Y hasta un faro! «Es que para los mayores que viven aquí esto es más que una residencia: es su casa, su ciudad, y por eso quisimos hacer este mural» explica el animador sociocultural, José Mosquera , tras preguntarle por las pinturas que adornan los pasillos del centro. Por esos mismos pasillos -la entrada a Vilavella , como le llaman los gericultores- pasará la próxima semana más gente de lo habitual. Hasta allí se acercarán familiares y amigos, pero también gaiteiros, políticos y algún que otro alto cargo de la Xunta. ¿Por qué?, se preguntarán ustedes. Pues porque dentro de muy pocos días el centro cumplirá diez años y, para festejarlo, el equipo directivo, a cuyo frente se encuentra Antonio Taboada , ha organizado toda una semana de celebraciones. El día grande será el 26 de octubre -la fecha exacta del aniversario-, pero las actividades ya comenzarán el lunes, cuando el alcalde de Cabanas, Germán Castrillón , pronunciará el pregón que dará el pistoletazo de salida a las fiestas. Después, y durante toda la semana, habrá rondallas, conciertos de música coral, actuaciones de baile y muchas comidas especiales. «Los residentes disfrutan muchísimo de estas fiestas; parece que la alegría se les contagia», explica muy ilusionado José Mosquera. Pues nada, desde aquí les mandamos nuestras más sinceras felicitaciones. Y que sepan que esperamos que todos los mayores de Laraxe, desde el más jovencito hasta el más longevo -la veterana del centro se llama María Martínez y tiene la friolera de cien años-, se lo pasen de lo lindo.
Y los que también se lo pasaron de lo lindo fueron los amantes del teatro que ayer se plantaron en el auditorio de Narón para asistir al estreno de la obra Medidas preventivas , de Áncora Produccións . La pieza -que cuenta en su elenco con Ánxela Abalo , Vicente de Souza y Xosé Bonome (ya saben, el 50% del dúo naronés Bucanero )- es obra de Gustavo Pernas y este mismo año fue merecedora del Premio al Mellor Libro de Teatro que concede la Asociación de Escritores en Lingua Galega . Yo no pude asistir a la función, pero me contaron que el montaje hace una interesantísima reflexión sobre ese tipo de clase política-todopoderosa que se aprovecha del miedo para lanzar guerras preventivas, mientras que los verdaderos problemas -hambre, pobreza y un larguísimo etcétera- siguen sin solución. Para hablar de todas estas medidas preventivas (y absurdas) que venden protección a cambio de sumisión, los actores ponen en escena situaciones llenas de ironía, crítica y también mucho humor negro. Al hablarles de esta obra me han entrado ganas de ir a verla, así que creo que me voy a pasar por Narón. ¡Ah! ¿Es que no se lo había dicho? Resulta que esta tarde, tras el estreno, la compañía repite función: será a las ocho, en el auditorio del Alto. Cursos para voluntarios. Parece que la hora de la despedida se acerca, pero hoy no quiero cerrar La Mirilla sin contarles que la Oficina de Cooperación y Voluntariado del campus -que coordina Mónica Pérez-Castrillón - acaba de reanudar su actividad formativa. Porque, por si no lo saben, además de desarrollar numerosos programas de ayuda social, esta institución vinculada a la Universidade da Coruña organiza cursos orientados a voluntarios, aunque también abiertos al resto de los mortales cuando hay plazas disponibles. Ayer mismo se celebró un taller de animación a la lectura, impartido por David Arriba , y en las próximas semanas tendrán lugar otros sobre prevención de drogodependencias, atención a menores con riesgo de exclusión social y autoestima. Siempre que hablo con Mónica Pérez-Castrillón me pide que recuerde que para ser voluntario del campus no hace falta ser universitario, «sólo tener muchas ganas de ayudar». Así que ya saben, si quieren echar una mano, no tienen más que llamarla al 981 337 400 (ext.3671). Y ahora no nos queda más remedio que abandonarles. Si quieren seguir mirando por La Mirilla, mañana les esperamos aquí. En el mismo lugar.