Esta tarde (Caixa Galicia, 20 horas) pronuncia una conferencia para presentar «A gran historia de Galicia»
17 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Ermelindo Portela Silva (A Guarda, 1947), catedrático de Historia Medieval y autor de todo tipo de trabajos de investigación, es uno de los coautores de A gran historia de Galicia , la colección que La Voz pone al alcance de sus lectores todos los martes y los jueves. Esta tarde, en la Fundación Caixa Galicia, pronunciará la conferencia titulada De la Galicia antigua a la Galicia feudal: siglos VIII-XI .
-¿Realmente llegaremos a saber alguna vez lo que fue aquel tiempo tan lejano...?
-No podremos saberlo todo, pero sí muchas cosas. Porque de ese tiempo nos han llegado ya testimonios escritos muy abundantes y nos quedan también todo tipo de restos arqueológicos, obras de arte. Y a medida que estudiemos todos esos testimonios, podremos saber algo más.
-Pero reconstruir la vida cotidiana de los seres anónimos, más allá de los grandes acontecimientos, ¿será posible?
-Sí, sí. Y esa es la historia que nos interesa sobre todo ahora, la historia que más nos importa es la de la sociedad. No sólo la de los nobles y los reyes, sino también la de los campesinos.
-El problema es cómo acceder la «texto y al contexto»...
-Hay testimonios sobre la vida cotidiana de aquellas épocas. Hay documentos que aluden a la práctica jurídica cotidiana: compraventas, donaciones, testamentos, etcétera. Y se han conservado en los archivos de los monasterios, de las sedes episcopales. De los siglos IX, X y XI esos testimonios nos han llegado en cantidades relativamente importantes. Gracias a eso podemos tener información sobre el trabajo de la tierra, la disposición de las casas y los campos...
-¿Cómo era la vida diaria de un campesino en los tiempos de San Rosendo?
-En esencia, no muy distinta a la de un campesino del siglo XIX, y desde luego del XVIII. Porque ya en ese tiempo la estructura básica de la vida rural está establecida: el cultivo del cereal y del viñedo, el ganado como un elemento fundamental en la vida agraria.
-¿Cómo era, por ejemplo, el mundo de la servidumbre?
-El siervo es el heredero del esclavo romano, y por tanto en realidad es propiedad de un dueño. Lo que San Rosendo hace, y otros como él en su tiempo, es liberar al siervo de esa condición de esclavitud. Entonces el siervo, el antiguo esclavo, deja de serlo y se convierte en hombre, ya no es propiedad de nadie. Pero sí depende económica y políticamente de otras personas. Porque no tiene propiedades y trabaja las ajenas y porque está sometido a los poderes de la época.
-En el siglo XI surge como frontera el Miño, y por tanto el territorio de Galicia se corresponde ya con el actual. ¿Cómo se percibe entonces la fragmentación de la antigua Gallaecia?
-Entre los años 1065 y 1071 Galicia aún fue un reino regido por don García, el hijo de Fernando I. Un reino que ocupaba el territorio que se extendía no sólo por la antigua Gallecia, sino que iba más allá y llegaba hasta el río Mondego. Pero cuando García es encarcelado, su hermano Alfonso VI reunifica el reino de León y Galicia pasa a formar parte de nuevo de sus territorios. Y en principio Alfonso VI encomienda el gobierno de los antiguos territorios de García a su yerno, Raimundo de Borgoña, pero en un determinado momento cambia esa decisión y separa Galicia de Portugal. Las cosas pudieron ser de otra manera, pero sucedieron así.