Cinco bomberos llevarán medicinas a una localidad paquistaní al pie de la gran cordillera del Asia central
03 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.ferrol | ¿Qué se le ha perdido a un grupo de cinco bomberos, dos de ellos de Ferrol, en un poblado paquistaní al pie del K-2? Ganas de ayudar. Miguel Chao y Miguel Pazos, los dos integrantes gallegos de la expedición, presentaron ayer en el Concello el Proyecto de Cooperación Internacional en Hushé (Pakistán), una iniciativa cuyo objetivo es proporcionar medicamentos a los 800 habitantes de ese poblado paquistaní ubicado al pie de cuatro de las cumbres más elevadas del planeta.
El grupo de cinco bomberos, todos gallegos menos uno de Madrid, partirá el próximo día 10 hacia Londres. Allí tendrán que aguardar un día hasta que salga el vuelo que les llevará a Islamabad, capital de la República Islámica de Pakistán. Una vez en la ciudad tienen previsto alquilar un vehículo y ponerse en marcha hacia su destino, al que se acercarán a través de la mal llamada «autopista del Karakorum», una serie de calzadas destartaladas de 1.250 kilómetros de longitud (que humorísticamente compararon con pistas de parcelaria) que transcurre entre los picos que forman esa gran cordillera del Asia central.
Hay que recordar que el Karakorum era considerada hasta no hace tantos años prácticamente infranqueable y constituía una de las grandes barreras naturales de la tierra. Separa Pakistán de la frontera occidental de China y está dominada por una larga serie de montes que superan los 6.000 metros de altura. Destacan especialmente dos, el Nanga Parbat, de 8.125 metros de altura; y el mortífero K2, llamado Chogori por los habitantes baltíes de los valles próximos.
La «Karakorum Highway»
Pero la Karakorum Highway no les llevará a su destino definitivo. Todavía tendrán que conducir otros dos o tres días en un todoterreno que alquilarán en su última escala por varias «pistas forestales» (de nuevo el humor) y caminar hasta llegar a Hushé, el puerto de partida habitual de las expediciones que pretender alcanzar la cumbre del K2.
Allí les esperarán los 800 habitantes de Hushé, pueblo que en invierno queda aislado y que está a nueve horas, en un vehículo todoterreno, del hospital más próximo. Los medicamentos que les proporcionarán los bomberos les permitirán superar la próxima estación fría con menos dificultades de las que padecen habitualmente en esas fechas.
Tras entregarles la ayuda, los bomberos regresarán a España, donde llegarán en unos quince días, hacia el 25 de agosto. Todos ayer les desearon suerte. No sólo se enfrentarán a un terreno hostil, también tendrán que afrontar las dificultades propias de un país que atraviesa una grave crisis política y que está dividido entre radicales islámicos y una dictadura militar.