Los dos pedidos adjudicados por el Gobierno de Canberra a Navantia suponen el mayor contrato conseguido por la industria naval española hasta el momento. Presupuestados en 1.500 millones de euros -de los cuales 1.200 se corresponden con el encargo de las fragatas y los 300 restantes, con los dos BPE-, los acuerdos garantizan ocupación a las plantas de la ría ferrolana al menos hasta el año 2014.
Navantia se impuso a la compañía francesa Armaris en el concurso de los Buques de Proyección Estratégica, un tipo de navíos polivalentes que por sus amplias capacidades -pueden transportar unos mil efectivos, además de varios tanques y helicópteros- son idóneos para participar en operaciones bélicas y misiones de paz. En el concurso para el diseño de las tres F-100 ganó a la compañía americana Gibb & Cox, que inicialmente se había posicionado como un claro vencedor.
Encargo de Noruega
Se da la circunstancia de que el anterior contrato de mayor importe suscrito hasta el momento por la empresa pública también se adjudicó a las plantas gallegas y fue el encargo realizado por la Marina de Noruega para la construcción de cinco fragatas. El pedido, valorado en 1.100 millones de euros, se ejecuta actualmente en la antigua Bazán. Navantia ha entregado ya a la Marina nórdica las dos primeras unidades de la serie, y tiene las otras tres restantes en diferentes fases de ejecución.