ORNITÓLOGO
21 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.A Gregorio Freire Piñeiro (55 años, plomero prejubilado de Navantia y sindicalista) la pasión por las aves le viene de su paso por la Sociedade Galega de Historia Natural, como tantos otros naturalistas ferrolanos. Desde 1977 aprovecha sus ratos libres para salir al campo a observar pájaros. También es aficionado a la botánica. -Unos prismáticos y una guía de campo, es suficiente. -¿Cuáles fueron sus capturas más recientes? -He visto un águila pescadora en As Forcadas y en la laguna de Valdoviño y una familia entera de la especie golondrina dáurica en Vilarrubre. Estaban de paso en su ruta migratoria y se detuvieron unas dos semanas, era el padre, la madre y tres crías de golondrina. No son muy comunes por aquí. -¿Qué cambios ha observado en los últimos tiempos en esta zona? -Hubo momentos en que parecía que se recuperaban las rapaces, los gavilanes, el halcón peregrino pero luego, de nuevo un bajón que creo se debe al Prestige . No porque estas especies se mancharan de petróleo sino porque comían otras aves menores en el interior de las rías o en las playas que sí estaban afectadas. Al comerlas se intoxicaban también. -¿Habría que tomar alguna medida para mejorar esta situación? -Proteger la costa, reducir vertidos tóxicos, acabar con estercoleros y evitar las campañas de desratización salvajes. Porque a veces, en un afán de acabar con los ratones se coloca veneno en zonas ya perirurales. Ese año es posible que se mate gran cantidad de ratones pero también caen lechuzas, mochuelos, cárabos. La consecuencia es que al año siguiente los ratones se recuperan pero no las aves que has matado y la lechuza, el mejor raticida que existe, corre peligro. Quizás sería mejor tener más cuidado con el veneno y mimar la permanencia de las lechuzas y mochuelos porque siempre mantendrán a raya a los roedores. -¿Sale todavía a recontar? -Con la cantidad de jóvenes que colaboran ahora con la SGHN ya no hago falta, aunque cuando me necesitan saben que pueden contar conmigo.