En su pregón, la periodista situó la Semana Santa en el marco del cristianismo universal Un teatro Jofre abarrotado saludó su intervención con prolongados aplausos
17 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Paloma Gómez Borrero fue un huracán en las mentes y los corazones de los ferrolanos que escucharon su pregón en el teatro Jofre. En un discurso que apenas sobrepasó la media hora, la que fue primera corresponsal española en el extranjero logró situar la Semana Santa ferrolana en una dimensión que sobrepasa a la ciudad. La vinculó directamente al mensaje universal del cristianismo, en la búsqueda interminable de «la civilización del amor». Con un pregón brillante en forma y argumentación, Gómez Borrero logró humedecer los ojos de muchos asistentes. Gracias a su enciclopédico conocimiento de la vida de Juan Pablo II les hizo sentirse muy cercanos al difunto y admirado pontífice. Incluso uno de los asistentes, que dijo ser ateo «del todo» y señaló que asistía «como mero acto social», no pudo evitar confesarse «emocionado» por el discurso. En su parlamento, difícil de resumir por su profundidad en unas líneas, Paloma Gómez Borrero habló de «la belleza bravía de las playas y la ría», de la transformación «de Ferrol en Jerusalén» en estos días y de la necesidad de «conservar las tradiciones» para las generaciones venideras. Pidió al final a los ferrolanos que vuelen «por encima de las dificultades, hasta divisar un futuro alentador». Tuvo también tiempo para recordar a los ciudadanos en la diáspora, para homenajear a las ferrolanas y recalcar el «esfuerzo» que supone la organización de los festejos; y para rememorar al Papa Juan Pablo II, omnipresente en todo el pregón. Gómez Borrero recordó anécdotas del pontífice. Como su emocionante reencuentro en Jerusalén con una mujer a la que salvó de dejarse morir tras el Holocausto. También volvió sobre los últimos días del pontífice, cuando era «un manojo de dolores», una pasión que vinculó con la de Cristo dos mil años antes. Destacó el atentado que sufrió a manos de Alí Agca, desde el que «el Papa llevó la cruz», Y subrayó el compromiso con la paz de Wojtyla, del que recordó las palabras que pronunció en Irlanda, «que nosotros podríamos decir hoy», en las que pidió a los jóvenes que no escuchasen a los «líderes» que hablaban de «odio y revancha» (en referencia al terrorismo). Presentada como una embajadora de «España en el Vaticano y del Vaticano en España» por la presidenta de la coordinadora de cofradías, María del Carmen Arcos, Gómez Borrero cumplió, ante la mirada conmovida del público, con creces con las expectativas que había creado su presencia. El año pasado no pudo venir, y se la echó de menos. Este año sí vino, y muchos le pidieron que regrese en el futuro.