?a sesión coincidió también con la publicación de una sentencia que reconoce derechos indemnizatorios a la familia de un antiguo ingeniero de Astano, fallecido recientemente por causa del amianto. Se trata de Julián de Benito Ortega, que dejó el astillero de Fene en los primeros años 70 del pasado siglo y luego fue un conocido profesor universitario en Cantabria. De su demanda se ocupó el abogado Jesús Porta Dovalo pero, como ocurrió en otras ocasiones, durante la tramitación del proceso judicial falleció De Benito. Su familia siguió adelante y el Juzgado de lo Social número 2 les da ahora la razón. el juez Eloy Hernández Lafuente condena a Izar, a la que pertenece actualmente la antigua Astano, a indemnizar a la comunidad hereditaria en 50.000 euros por daños y perjuicios. De Benito trabajó en Astano desde 1967 a 1971. Su tarea, como explicaron en el juicio dos ingenieros que fueron compañeros suyos, se desarrollaba en su mayor parte a bordo de buques en construcción, revisando el montaje de los cascos. Durante esos años inhaló la fibra de amianto que se desprendía cuando se utilizaban mantas de este material para forrar las conducciones de calor y calderas de los barcos. Se da la circunstancia de que De Benito no era fumador. En el 2002 comenzó a sufrir dolor en el hemitórax izquierdo y fue entonces cuando se le descubrió que sufría una hiperplasia mesotelial. Su proceso fue fulminante: engrosamiento pleural y, posteriormente, un mesoteliona, el cáncer más mortífero que causa el amianto. Murió hace ahora un año cuando ya se le había concedido una incapacidad permanente absoluta por enfermedad profesional. Es decir, De Benito tardó treinta años desde que se contaminó con fibras de asbesto hasta que desarrolló el cáncer que lo mató. El juez señala que Astano, entonces, podría contar con una normativa específica de prevención para sus trabajadores pero no ha sido suficiente como demuestra, dice, el daño sufrido por el ingeniero y otros muchos trabajadores. La empresa, subraya el juez, era conocedora de la peligrosidad del amianto porque emitió normas internas para que se controlase el problema.