Un viaje al «country» con Los Deltonos

F. Fernández CARIÑO

FERROL

JESÚS G. TABOADA

En directo | Primera noche del Festival Ortegal Rock de Cariño «Piensa en Elvis cuando tengas dudas». Hendrick Roever y su grupo lo hacen y lo proclaman en sus conciertos, como el que ofrecieron anteayer en la villa del norte

19 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La lluvia estaba tontorrona. Parecía querer jugar al despiste. Aparecía y desaparecía caprichosamente durante el viaje en coche entre Ferrol y Cariño el viernes a medianoche. El limpiaparabrisas funcionaba a toda mecha en Cerdido, en Campo do Hospital, en Mera... A diez kilómetros de Cariño el cielo chorreaba agua sin piedad. Definitivamente, el concierto de Los Deltonos parecía condenado a irse al traste. Pero el mismo cielo caprichoso obró el milagro y en el último tramo de carretera, cuando las luces de la villa ya alumbraban el negro horizonte, dejó de llover. En la plaza Roja sonaban aún los Súper Ratones, los argentinos que abrieron la primera noche de conciertos del Festival Ortegal Rock. Ante ellos, un respetable poco numeroso, que soportaba el aire frío del norte tomando una copa en uno de los dos toldos instalados por Os Bouzas. Para matar el tiempo y mientras no empezaba el concierto de Los Deltonos, las pandillas de chicos y chicas se divertían en los coches de choque y mataban el hambre en caravanas convertidas en hamburgueserías móviles que despedían vapores deliciosos a esas horas. A las doce y veinte de la noche regresó la música en directo. La plaza tenía una fuente en medio y varias palmeras tropicales, que en caso de apuro hasta podrían servir como cobijo si las esporádicas gotas empezaban a caer con más insistencia. No fue necesario resguardarse de la lluvia. Sí armarse de algo de paciencia para encontrarse con unos Deltonos reconvertidos en abanderados de la música country, que creen en Elvis:«Piensa en Elvis cuando tengas dudas», cantaba Hendrick Roever, de Cantabria de toda la vida, aunque su nombre hable de un pasado nada ibérico. Sería por la amenaza constante de tormenta por lo que Los Deltonos no lograron encender a un público más bien escaso, que hacía lo que podía para tararear unas canciones desconocidas que transportaban a uno a las películas de John Wayne. Rock clásico americano, como gusta de definir su música Roever, que enganchó a algunos incondicionales, quienes, no pudiendo seguir las letras, se dedicaron a menear el esqueleto con mayor o menor fortuna. «Soy feliz, serio y poco hablador como tú», volvía a cantar Hendrick para empezar a despedir la noche. Era la una y diez. «Si queréis más no tenéis más que pedirlo y no olvidéis comprar GT -título del nuevo trabajo de Los Deltonos-, un perfecto regalo para cualquier ocasión»-. De ese modo acabó el concierto y empezaron los bises.