Crónica | Anécdotas de la visita de los Reyes Los monarcas derrocharon simpatía y cariño en su visita a Ferrol y no dudaron en romper el protocolo en el Jofre para saludar al Toxos
15 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?oportaron el calor, pero los cientos de ciudadanos que el viernes, en torno a las seis de la tarde, acudieron a saludar a los Reyes, regresaron satisfechos. Porque Don Juan Carlos y Doña Sofía se mostraron en todo momento próximos y muy afectuosos. El alcalde fue en todo momento su sombra. De ellos, Juncal destaca su «simpatía y lo cercanos que se muestran siempre». En sus charlas con el regidor, el Rey hizo especial hincapié en el «orgullo» que sintió en Noruega, el pasado 7 de junio, a bordo de la Fridtjoft Nansen, recién entregada por Navantia Ferrol. Juncal también agradeció su presencia al público en las calles, y a todos los que trabajaron para dar «la mejor imagen de la ciudad» En el Ayuntamiento, el momento más emotivo fue cuando el Rey tomó la palabra y citó a Rosalía y desde la plaza se oyó el aplauso del público. Luego, en el Jofre, el protocolo se fue soltando y Don Juan Carlos se metió al Toxos en el bolsillo. En el teatro, a las 19.30, los Reyes recibieron el título de presidentes de honra del Real Coro. Seguidamente, el presidente Pedro Sanz les pidió que rompiesen el protocolo y subiesen al escenario para hacerse una foto con los coristas, «como hizo vuestro abuelo Alfonso XIII en 1927, en San Sadurniño, cuando saludó a los coristas». El Rey aceptó: «No faltaría más, vamos allá, pero... también yo quisiera algo: antes de marchar tocad otra, pero con gaita, ¿eh?». Y el grupo, tras saludar uno a uno al monarca, se lo agradeció con una foliada que siguieron todos los presentes con palmas. Ya en Capitanía, saludó también a cada uno de los invitados y departió en un delicioso cóctel. Allí habló con muchos militares -recordó sus años en Marín- y directivos de los astilleros. A uno de ellos le dijo: «Yo también querría prejubilarme, pero no me dejan...». Y al alcalde de Mugardos, que le invitó a visitar otra vez la ya dos veces real villa, le comentó también en broma que ser nacionalista no iba a ser ningún problema. Ni mucho menos. La noche la pasaron en el Parador de Turismo. El Rey cenó en el hotel y la Reina, con otros miembros del equipo de la Casa Real, lo hizo en un restaurante muy próximo. A las diez de la mañana, el alcalde les despidió: «Gracias, Ferrol», dijeron.