Crónica | Un San Juan lleno de magia en el castro de Vilasuso El equipo del mago Antón marcó ayer ?en O Val el contraste entre la hechicería moderna y la representación de la ?leyenda más famosa de la zona
24 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La magia tomó O Val en la noche del pasado viernes. Una multitud de toda la comarca se reunió ayer en el castro de Vilasuso, en esta parroquia de Narón, para participar en una de las más entrañables celebraciones de San Juan, organizada por el Servicio Sociocomunitario del Concello. Los más pequeños pudieron disfrutar, a partir de las siete de la tarde, del juego de la chapa y otros pasatiempos tradicionales. Además de asistir a un taller de magia para abrir boca de lo que sucedería en el mismo lugar horas más tarde. Al caer la noche, y con ella la bruma, sobre este castro naronés, el conocido mago Antón apareció para presentar a su equipo de taumaturgos. Y Paula, una jovencita de O Val, se subió al escenario para ayudar a los artistas: «¿Cres en algo?», le preguntó Antón a la pequeña. «Si -constestó-, na maxia de Pena Molexa». Los magos hicieron desaparecer a Paula para recuperarla, casi al instante, a unos cien metros en el mismo megalito del que parte la tradicional leyenda. Cosas de la magia. En el escenario se sucedieron las actuaciones. El mago Teto deleitó a los asistentes al desembarazarse de una camisa de fuerza a la que había sido encadenado, ni más ni menos, por un diputado provincial. El nacionalista Pablo Villamar subió al escenario y arrancó las risas de los presentes cuando los magos le hicieron sentarse en una silla eléctrica un tanto especial, en la que recibió algún que otro calambrazo. Así pasaron las horas a la espera de que llegase la medianoche. Entonces, y como cada año al cumplirse el solsticio de verano, de la roca más emblemática de O Val salió un hada, como cuenta la leyenda de Pena Molexa, para buscar un marido al que convertir en rey entre los jóvenes de la zona. Pero el elegido tuvo que someterse a una prueba que consistía en escoger entre ella y un gran tesoro. Al final, el joven se decanta por lo material y ambos desaparecen ante la atenta mirada de los asistentes, quienes disfrutaron hasta altas horas de la madrugada de la fiesta en torno a la hoguera, que tampoco podía faltar en una noche como la de San Juan.