En directo | Unas instalaciones municipales abandonadas Los juegos para niños han desaparecido, no hay iluminación, el suelo está lleno de obstáculos, el estanque no funciona; esos son algunos de los muchos problemas
20 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?ace treinta años los recién casados hacían sus fotografías de boda en el parque municipal de A Graña. Hoy, ninguna pareja en sus cabales querría tener un recuerdo en el mismo lugar, porque el parque de A Graña está abandonado y en estado ruinoso. El espacio verde está distribuido en escalones, y en cada planta hay desperfectos increíbles por su gravedad y por su cantidad exagerada. En la parte más alta hay una canasta metálica que fue derribada durante una noche de octubre, la Administración no la ha reparado ni retirado. Por si fuera poco, los descerebrados que la rompieron la recolocaron en su lugar sin anclajes. Al día siguiente se desplomó en medio de un partido de baloncesto entre niños, no aplastó a dos de ellos de casualidad. En las escaleras de bajada de la siguiente planta hay una rama de árbol atravesada a 1,70 metros del suelo. De noche no hay iluminación, porque todas las lámparas han desaparecido, y el árbol es una trampa mortal para cualquiera que no conozca el parque. El estanque se seca en verano y se convierte en un pantano en invierno, el agua que rebosa se filtra por el suelo, que está hundido en parte. A cinco metros del vaso, justo debajo del edificio que alberga la sede de la asociación de vecinos, hay varias piedras afiladas medio enterradas en el suelo, caer sobre ellas puede destrozar la pierna a cualquiera. La zona de juegos infantiles está destruida. Han retirado el tobogán y los columpios, el balancín es un peligro y de otros elementos sólo sobreviven muelles oxidados. El suelo de todo el parque está enmohecido, es resbaladizo y hay grietas por todas partes. También hay piedras y ramas salientes por doquier en las que es muy fácil tropezar. Los bancos están arruinados y sin pintar. Los restos del botellón sólo se limpian cuando se corta la hierba, que es lo único que se mantiene con cierta regularidad. Las vallas de hormigón que separan el parque de la calle están machacadas por el paso del tiempo, y presentan agujeros por los que cabe un niño. Parece que hayan bombardeado el parque, pero lo único que ha ocurrido, afirma la presidenta de los vecinos de A Graña, Azucena Muiños, es que «lleva treinta años sin que hagan un arreglo». El parque es municipal y Muiños solicitó una entrevista con el edil de parques hace un mes. Afirma que es hora de intervenir.