En directo | Día de puertas abiertas en el castillo
22 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.De valiente puede calificarse lo que ayer hizo Xulio Cribeiro, alcalde de Moeche. Sin importarle que a las obras de restauración del castillo todavía les falte el empuje final, invitó a los vecinos a invadir la fortaleza medieval y supervisar la marcha de los trabajos. Valiente porque muchos de los que ayer, ya con canas, entraron como visitantes en su infancia corretearon una y mil veces por las milenarias piedras y, por lo tanto, podrían decir con los ojos cerrados si la restauración se había hecho correctamente o no. A media primaveral mañana, con los acordes de la orquesta Suavecito de fondo -ayer se celebraban las fiestas de San Xurxo en el municipio-, el regidor reunió a los vecinos en la entrada del castillo para explicarles, por ejemplo, que durante las prospecciones arqueológicas de la restauración descubrieron que el castillo que ahora ven es posterior a otra torre que había en Moeche que, a la sazón, quedó destruida en las revueltas de los Irmandiños. Una antigua torre que, cuando acaben los trabajos, quedará parcialmente al descubierto. Luego, más de un centenar de vecinos pudo bajar, subir, ver y tocar las milenarias piedras que llevan más de un lustro en obras y cerradas. Unos y otros, sobre todo los más veteranos, comentaban que «naquel recuncho había sempre un niño de curuxas» o que la leyenda cuenta que, cuando los enemigos pasaban por una de las estancias, les tiraban «aceite fervendo na cabeza». Para acabar la visita, recordando que era el Día do Libro, se presentó la obra Moeche nas túas mans, escrito por Xosé Manuel Pita Calvo, y una joven hizo sonar con su acordeón el himno gallego.