Demasiado moderna para orar

FERROL

Reportaje | Vilaboa derribará una iglesia Para no gastar los cuartos en arreglar el templo parroquial antiguo, a un cura se le ocurrió levantar uno nuevo de bloques; los feligreses quieren ahora demolerlo

01 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?ace muchos años, en Vilaboa, parroquia del interior de Valdoviño, a alguien le dio un ataque de modernismo y contrató a un insigne arquitecto ferrolano para que diseñase una iglesia nueva, pues la de San Vicente de toda la vida estaba ya demasiado vieja como para reformarla siquiera. «Metéuselle na cabeza deixar a vella e facer unha nova, sí». Así recuerda uno de los últimos párrocos de Vilaboa, ahora jubilado en Cerdido, la idea de un antecesor suyo. De la innovadora mente del arquitecto nació un templo atrevido, levantado en bloques de hormigón que mucho no debió de gustar a los feligreses. «O arquitecto, claro, quixo demostrar que o bloque tamén é modernismo, e fixo semellante adefesio», apostilla el cura ya retirado. Años después llegó otro párroco con la idea de que cada cosa debe estar en su sitio y decidió que lo suyo era arreglar la iglesia de San Vicente de Vilaboa construida en el siglo XVIII. La iniciativa del cura encontró eco en la cooperativa del campo, auténtica referencia para los habitantes de Vilaboa, que viven demasiado lejos de la casa consistorial de la Puerta del Sol desde donde se dirigen los destinos de los ciudadanos de Valdoviño. Dicho y hecho. El templo antiguo fue reconstruido y recuperó a sus fieles. El nuevo, modernista y para la época seguramente superfashion, quedó en el olvido total. Como mínimo, la iglesia nueva lleva quince años de letargo, según el párroco. En la actualidad, el edificio de diseño se ha convertido en una especie de garaje para los vehículos contraincendios de la Xunta. Últimamente, también desde la cooperativa, presidida por Ángel Caneiro Vilela, empezó a circular la propuesta de derribar la iglesia, el adefesio, como la llaman ya, para aprovechar el terreno donde se levanta para ampliar el atrio y montar algún servicio vecinal, como un campo de fútbol o un parque de juegos infantiles. «É un proxecto fermosísimo para a xente da parroquia», subrayó el cura retirado. Con permiso del Obispado Con el apoyo del Obispado, que ha dado permiso para demolerla pues el templo es suyo, los vecinos comenzaron a moverse para conseguir ese objetivo. Y desde el viernes por la noche, esta meta está un poco más cerca. El pleno de Valdoviño, por unanimidad de todos los grupos, aprobó la descatalogación de la iglesia nueva de Vilaboa como una construcción de interés arquitectónico, lo que permitirá avanzar un poco más en las gestiones para su demolición. Es la segunda vez que este asunto se debate en el pleno de la corporación. La primera fue el mes pasado, en una sesión ordinaria a la que sólo asistieron los grupos de gobierno Centristas de Valdoviño y PSOE. Fueron cinco votos a favor entonces que resultaron insuficientes pues la descatalogación de un bien patrimonial precisa de más apoyos políticos. El viernes pasado se produjo la votación definitiva. Uno de los responsables de llevar a la Puerta del Sol las inquietudes de los vecinos de Vilaboa fue uno de los concejales delegados del equipo de gobierno: Elisardo Casas que preside una asociación en la parroquia.