«La derrota de la Gran Armada fue un invento de los ingleses»

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JOSÉ PARDO

Entrevista | Gonzalo Parente Parente desgrana en una conferencia la «empresa de Inglaterra» de Felipe II

10 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El analista Gonzalo Parente, colaborador habitual de La Voz, aborda esta tarde (Casino, 18.30 horas) el capítulo histórico conocido como «la empresa de Inglaterra» de 1588, el intento de invasión de la isla por parte de las fuerzas españolas. -¿Por qué decidió la invasión Felipe II? -Hubo varias razones: por un lado, la reina de Inglaterra, Isabel I, estaba haciéndole la pascua asaltando los convoyes que volvían de América cargados de oro. En la rebelión de Flandes, también territorio español, Inglaterra estaba apoyando a los protestantes; además, perseguía a los católicos en su país. A todo esto, los piratas ingleses como Drake atacaban constantemente puertos españoles. Y la guinda fue que a la reina María Estuardo de Escocia le cortaron la cabeza. -Planear la invasión de Inglaterra, ¿fue una temeridad? -No, no lo fue. Es algo parecido a los americanos cuando deciden invadir Irak: creían que debían hacerlo, y tenían los medios necesarios. -Pues no les ha ido demasiado bien... -¡Pues a Felipe II le fue peor! La verdad es que era una empresa muy difícil. Pero no hubo una batalla naval; lo de la derrota de la Armada Invencible, que en realidad se llamaba la Gran Armada, fue un invento de los ingleses. -No se llegaron a enfrentar directamente... -La Armada estaba encargada de ir al Canal y apoyar el desembarco de los Tercios de Flandes. Era un Ejército de 30.000 hombres con orden de llegar a Londres y hacer firmar a la reina que cesaría sus agresiones contra España. -¿Qué salió mal en el plan? -El encargado de preparar la Gran Armada era el almirante Álvaro de Bazán. Pero se murió, y en su lugar fue nombrado el duque de Medina Sidonia, que no tenía experiencia en el mar. Con todo esto hubo un retraso de cuatro meses: era lo más duro del invierno, que el Tercio de Flandes pasó en los puertos. El retraso mermó las fuerzas y la moral de la tropa española. Y encima, al final llegó la Armada con un gran convoy pero sin barcos de guerra. Y perdió el contacto con el Tercio... La Armada tenía que ganar el dominio del mar, pero no lo consiguió.