Dejan la puerta abierta a que una «mínima parte» de la plantilla sea regulada El abogado de los socios mayoritarios asegura que la empresa ya «no se va a liquidar»
24 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Los hasta ahora administradores de Unicén trabajan para tener listo su plan antes del día 2 de septiembre, es decir, el viernes próximo. Ese día se celebrará en el Servicio de Mediación y Arbitraje (Smac) el acto de conciliación, después de que la semana pasada los trabajadores presentasen sus denuncias por despido improcedente. Si todo marcha según los cálculos de los socios mayoritarios de la textil, en esa fecha se hablará, más bien, de la readmisión de la plantilla. El retorno de los 113 empleados es el punto de partida del proyecto que, tal como adelantó La Voz, responde a un plan de viabilidad ya presentado hace un año en el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape). La tarea que ahora se está desarrollando es, según la representación de Julio Novoa y Elena Casal, una «actualización de datos», empezando por las cifras del pasivo. Entretanto, Fernández Valencia se prepara para presentar su plan a los sindicatos, y Canet ya tiene el billete para volver a Galicia el viernes, y reunirse con las centrales y con los responsables de Traballo. Así, el «sálvese quien pueda» que resumía la situación de Unicén hace un mes se ha transformado en un «aquí, el que no corre, vuela». Pero, ¿qué importancia tiene el plan de estos socios frente a los otros? Una ventaja clara: ellos disponen -o deberían- de todos los datos económicos para concretar cifras, y tienen capacidad legal para tomar decisiones rápidas. ¿Como cuáles? Una de las más importantes, ordenar la inmediata puesta en circulación y venta de los productos fabricados que esperan en talleres y aduanas y en manos de proveedores. Prejubilaciones En cualquier caso, las familias Casal y Novoa dejan la puerta abierta a la realización de ajustes de personal en forma de prejubilaciones anticipadas, eso sí, «para una mínima cantidad» de los empleados, en palabras de su abogado, Javier Cabo. Llegado el caso de que este plan de reflote progresase, la producción en la fábrica se reanudaría de inmediato, aunque se mantendría la suspensión de pagos frente a los acreedores. No se retiraría, de momento, el expediente presentado en el Juzgado Mercantil, según Cabo: «Lo que pasa es que aquí se pensaba liquidar la empresa, y ahora no se va a liquidar», afirma. ¿Decidido? «Decidido». Con todo, falta una respuesta definitiva por parte de Elena Casal, con problemas de salud en los últimos días.