Los marineros se derriten en el homenaje a su santa

F. Fernández CEDEIRA

FERROL

REPORTAJE FOTOGRÁFICO: MARÍA VILLAR

En directo | Procesión marítima de Cedeira La flota pesquera se volcó ayer con la patrona, que viajó en la proa del «Xan» para rendir tributo, entre aplausos y emociones a flor de piel, a las personas fallecidas en el mar

16 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Caían ayer las gotas de lluvia como si fueran confetis. Parecía que también ellas quisieran ser partícipes de lo que allí ocurría. La procesión marítima de Cedeira ha vuelto a ser lo que era, un acto multitudinario y emocionante, con la flota pesquera casi al completo rodeando el barco de la Virgen del Mar, la patrona de los marineros, en su viaje anual al océano. Como si fueran peregrinos, un centenar de embarcaciones seguían la estela del Xan, un buque cuya tripulación se gana la vida pescando merluzas en el caladero del Gran Sol, pero que ayer se convirtió en anfitriona de la santa, una imagen de madera policromada que pesa doscientos kilos. Sobre la proa de la nave, la patrona se dejaba mecer por las olas. A su alrededor todo era algarabía, entre las sirenas ensordecedoras de los barcos, la trompeta y la corneta de los músicos, el golpeteo del agua contra el casco del barco y las conversaciones. A dos millas del puerto, el mundo enmudeció cuando se acercó el momento de lanzar la corona y el ramo de flores, señal de duelo por los marineros que se dejaron la piel (y la vida) en el mar, un aliado que a veces da dentelladas mortales. El Xan dejó atrás las flores flotando sobre el océano entre sirenas ululantes y aplausos para regresar a puerto. A la altura del faro de Robaleira, los buques se colocaron en fila para recibir la bendición de la patrona. Fue uno de los momentos más emocionantes de la procesión y el que más júbilo despertó entre los tripulantes de todos los buques. Sirenas, globos y confetis al aire, aplausos y gente que al paso de la virgen se santiguaba. Emociones a flor de piel de las que no se libraron los rudos marineros. Al timón del Xan, Alejandro Pita García, que con 28 años es el más joven de los patrones de barcos españoles que faenan en Gran Sol. Alejandro, que manda el Xan desde este año, parecía no darle demasiada importancia, pero uno de los dueños de la casa armadora García Yáñez, propietaria del pesquero, no pasó por alto el detalle. De regreso Tras una hora de viaje en barco, la procesión regresó a puerto. Las gotas de lluvia seguían cayendo cuando la peña Os Pifis, un grupo de amigos que siempre se encarga de llevar a hombros la imagen de la patrona, hacía filigranas para desembarcar con cuidado a la santa y devolverla sana y salva a la iglesia. La procesión marítima recuperó ayer su esplendor de siempre, oscurecido el año pasado en plena polémica por la seguridad de unos barcos excesivamente cargados. Esta vez tampoco embarcó todo el mundo que lo deseaba -hubiesen sido necesarios otros cien buques más- pero participaron la mayor parte de las embarcaciones pesqueras, que sí, iban llenas, pero no como latas de sardinas. A bordo del Xan viajaban autoridades, como el alcalde, Leopoldo Rubido, y varios concejales, los sacerdotes y la banda de música, además de los portadores de la imagen.