Con nombre propio Hoy termina la vigésima edición del torneo abierto de ajedrez Ciudad de Ferrol, que jugadores del Este europeo incluyen en su circuito estival para lograr ingresos extra
21 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Desde Rusia, Cuba, Uzbekistán, Yugoslavia, Bulgaria, Letonia, Estonia... llegaron hace unos días a Ferrol una serie de ajedrecistas pertenecientes a la élite mundial de este deporte ejercitador del músculo que se ocupa de la fabricación de ideas. La temporada de ajedrez termina, como la de fútbol, en el mes de junio, pero para estos profesionales es en estas fechas cuando empieza lo más interesante, ya que durante julio y agosto tienen lugar estos torneos internacionales en abierto a los que se presentan jugadores de todo el globo. Vienen al torneo abierto Ciudad de Ferrol, que organiza el Círculo Ferrolán de Xadrez con el patrocinio del Patronato Municipal de Deportes. Hoy finaliza, en el pabellón de Esteiro, a las 17.00 horas. El director del torneo, Juan Rey , explica que «España es el país europeo que más torneos abiertos celebra en verano y, como consecuencia, cuna de jugadores extranjeros por estas fechas». El primer premio (en el que pueden jugar desde los más prestigiosos ajedrecistas hasta aficionados sin federar) puede rondar los mil doscientos euros, cifra equivalente, más o menos, al sueldo medio anual de un trabajador en Uzbekistán. El asunto es que estos cracks del ajedrez viajan desde sus países, donde el nivel de vida es muy inferior al nuestro, y se pasan dos meses bus por aquí, pensión por allá, que si ahora torneo en Vigo, que si mañana en Bilbao, para luego regresar a sus casas con «los bolsillos a reventar». Además, los jugadores de menor rango tienen la oportunidad de enfrentarse con el Zidane del ajedrez y obtener prestigio. Aunque cada uno a su manera, todos ganan. El hermanamiento entre las localidades de As Pontes y Lesneven (Bretaña) es uno de los más antiguos de la comarca. Cada año, vecinos de los dos pueblos se visitan. Este verano le ha tocado el turno a los bretones, que desde el martes se encuentran en la villa minera para disfrutar de las fiestas patronales y perfeccionar su español. El martes se celebrará una comida de confraternidad.